Santillana Proyectos durante la época estival

Una vez finalizado el curso escolar, la dinámica del aula se pierde y la conexión con el centro desaparece prácticamente hasta el inicio de las clases en septiembre.

Una buena forma de hacer extensivos los aprendizajes del aula con Santillana Proyectos fuera del centro es, contando con la complicidad de las familias, proponer al alumnado retos estivales vinculados a los distintos proyectos trabajados a lo largo del curso.

Rememorar los proyectos realizados

Antes de empezar las vacaciones de verano, es aconsejable hacer memoria y revisar los proyectos que se han llevado a cabo durante el curso. Los proyectos más cercanos en el tiempo serán más fáciles de recordar que los más lejanos, pero lo importante es recuperar colectivamente estos recuerdos para de un vistazo ser conscientes de la cantidad de aprendizajes logrados.

Preparar retos asociados a proyectos

En este artículo os proponemos la creación de pequeños retos estivales para permitir al alumnado reforzar los aprendizajes vividos y, a su vez, vincular estos aprendizajes a contextos diferentes a los escolares. La finalidad última es que sean poco a poco conscientes de que lo que se hace en la escuela tiene un sentido y una aplicación en la vida real.

En este caso, es preciso que el profesorado dedique cierto tiempo a preparar pequeños retos en forma de diario de vacaciones que el alumnado irá incorporando en función de sus actividades estivales.

Lo que se propone es:

  1. Analizar la temática de los proyectos trabajados en el aula.
  2. Pensar en uno o dos retos sencillos y fáciles de asumir por las familias en situaciones cotidianas habituales.
  3. Crear el diario vacacional.
  4. Proporcionar unas breves instrucciones de uso para las familias.

Vamos a ver paso a paso algunos ejemplos de cómo crear los diarios estivales:

1. Analizar la temática de los proyectos trabajados en el aula

Esta acción tiene como finalidad ver qué proyectos son susceptibles de ser propuestos como retos vacacionales y cuáles no. Intentaremos crear un reto por cada uno de los proyectos de Santillana trabajados durante el curso, pero si en algún caso detectamos posibles problemas de comprensión por parte del alumnado o las familias, evocaremos el recuerdo de sus contenidos de otra manera. La selección de los proyectos se puede realizar antes de finalizar el curso o tras trabajar cada proyecto en el aula. Si se hace justo después de cada proyecto, se puede aprovechar para revisar las dudas surgidas a lo largo del proyecto o, incluso, ver qué tareas han costado más para crear los retos en función de ello.

2. Pensar en uno o dos retos sencillos y fáciles de asumir por las familias en situaciones cotidianas habituales

Este paso servirá para determinar cómo puede el alumnado conectar cada proyecto con su día a día durante las vacaciones y proponer retos fáciles de asumir. Por ejemplo:

  • A partir del proyecto «El caracol», se puede retar al alumnado a buscar un caracol, hacerle una foto e identificar sus partes.
  • Un reto para el proyecto «La vuelta al mundo» puede ser pedirles que fotografíen, dibujen y escriban el nombre de los sitios que visiten durante las vacaciones (la piscina, la casa de los abuelos, la montaña, una ciudad nueva…).
  • Con la receta de canapés del proyecto «El chocolate», se los puede retar a seguir la receta y preparar una merienda familiar e incluir una foto en el diario estival.

Como veis hay muchas posibilidades, pero lo más importante es tener en cuenta que:

  • Sea asequible para todas las familias.
  • Vincule el proyecto a la vida real.

3. Crear el diario vacacional

Deberá reservarse un espacio para cada reto en el diario vacacional y, si fuera preciso, dar alguna indicación a las familias para su resolución. La mayoría de los retos se resolverán en una página, pero será necesario proporcionar algo más de espacio dentro del diario para aquellos retos más largos (como en la propuesta para «La vuelta al mundo»).

También se puede instar a las familias a que preparen ellas mismas el diario vacacional como actividad manipulativa con sus hijos e hijas realizando los retos que el centro ha proporcionado digitalmente, mediante un e-mail o el blog de la escuela.

4. Proporcionar unas breves instrucciones de uso para las familias

Al inicio del diario, si se desea, se pueden facilitar unas sencillas instrucciones para que las familias entiendan el sentido del diario, así como el uso que se le debe dar. Por ejemplo:

  1. ¡A disfrutar! Este diario debe ser realizado con la implicación del niño o niña y de algún miembro de la familia. La finalidad es que se puedan tener nuevas experiencias de forma conjunta aprovechando las vacaciones.
  2. ¡Sin presión! La resolución de cada reto no debe ser forzado ni se deben cumplimentar todos los retos. El objetivo es que el día a día durante las vacaciones permita vincular los aprendizajes de la escuela a las experiencias vacacionales.
  3. ¡Personalicemos! Si un reto no se ha podido llevar a cabo tal como estaba previsto, pero sí que se han realizado otros nuevos aprendizajes interesantes, se pueden añadir páginas en el diario para personalizarlo.

Como veis, se trata de una propuesta con un poco de trabajo extra de preparación, pero que permitirá al alumnado y a sus familias seguir disfrutando de los aprendizajes de forma conjunta en un ambiente relajado como es la época estival. ¿Os animáis?

Esperamos que hayáis disfrutado este curso trabajando con Santillana Proyectos. Os deseamos un fabuloso verano… y esperamos veros de nuevo el curso que viene. ¡Felices vacaciones!

¿Cómo potenciar la comunicación con Santillana Proyectos?

Durante la etapa de Educación Infantil, los alumnos y alumnas cuentan con múltiples formas de expresar lo que opinan, sienten y creen, pero es importante que, a partir de las conversaciones de aula, los vayamos animando a utilizar su propio vocabulario para expresar sus aprendizajes. Y qué mejor forma que utilizar los momentos concretos que ya se proponen en Santillana Proyectos o, incluso, crear nuevas actividades vinculadas a los proyectos que fomenten la comunicación oral en nuestro alumnado.

Hoy nos centraremos en los proyectos «La vuelta al mundo» y «El cocinero», pero las propuestas que aquí os presentamos son válidas para el resto de los proyectos (con sus respectivas adaptaciones a la temática trabajada).

Los momentos de comunicación oral ya presentes en los proyectos

Empezaremos por analizar «El cocinero» para comprobar que, a lo largo de la estructura de un proyecto, hay actividades que ya fomentan los momentos de conversación.

Al inicio de todos los proyectos, encontramos el apartado titulado «¿Qué sabemos?», un momento de reflexión cuya finalidad es detectar los conocimientos previos del alumnado:

«¿Qué sabes del cocinero o la cocinera? Conversa con tus compañeros y compañeras sobre las cosas que conocéis».

Es en este momento en el que el alumnado debe tener el tiempo y el espacio necesarios para conversar con sus compañeros y compañeras para comprobar qué sabe cada uno sobre la temática tratada en el proyecto y así practicar tanto la explicación oral de ideas propias como la escucha activa. Una buena forma de reforzar los pasos de una comunicación eficiente es recordar al alumnado cómo realizar este proceso:

En función del nivel de desarrollo de nuestro alumnado, habrá niñas y niños que sabrán realizar mucho mejor los pasos y otros a los que deberemos guiar. Lo importante es ir reforzando estos pequeños pasos para que, de forma inconsciente, el alumnado se los vaya apropiando y cada vez pueda ser más autónomo durante una conversación. En caso de tener que trabajarlos también podemos decidir focalizar la atención en uno de ellos y trabajar los demás más adelante.

Como comentábamos, existen otros momentos en los que introducir la conversación en el aula, como, por ejemplo, al pedir al alumnado que revise una escena para que la describa:

«Ser cocinera y cocinero es un oficio. Observa las ilustraciones: ¿qué está pensando cada niño?, ¿qué quieren ser cuando sean mayores?».

En este momento, en lugar de fomentar una conversación en parejas, podemos aprovechar para conversar con todo el grupo. Esto nos permitirá ir reforzando las normas durante la comunicación y, a la vez, ir ayudando al alumnado a que se acostumbre a hablar en público. Como sabemos, hay alumnos y alumnas que en grupo pequeño se desenvuelven muy bien a nivel oral, pero cuando tienen que hablar delante de todo el grupo les es casi imposible.

Gracias a estos dos momentos, conversaciones en parejas y conversaciones de grupo, nuestro alumnado irá desarrollando sus capacidades de comunicación oral en diferentes formatos.

Crear nuevas oportunidades para fomentar la comunicación oral

Además de lo comentado anteriormente, los proyectos también crean oportunidades para que el alumnado practique sus habilidades de comunicación oral realizando pequeñas presentaciones delante de todo el grupo.  Por ejemplo, si seleccionamos el proyecto «La vuelta al mundo» podríamos pedir al alumnado que, una vez terminado el proyecto, seleccionen uno de los países que han trabajado a lo largo del proyecto y expliquen qué han aprendido de ese país, si habían oído hablar de él antes, si les gustaría ir…

Durante su exposición, podemos ayudar al alumnado mostrando las fichas del proyecto durante su discurso, para que las puedan utilizar de soporte. Si es la primera vez que realizan una exposición oral delante de toda la clase, será necesario repasar algunas pequeñas instrucciones:

A la hora de hacer exposiciones orales, deberemos recordarles estos pasos e ir seleccionando al alumnado a lo largo de los diferentes proyectos para que todos tengan la oportunidad de realizar una exposición (en lugar de que todos los alumnos y alumnas hagan una exposición sobre un mismo proyecto).

Como hemos visto, la comunicación oral está presente en los proyectos, por lo que al trabajarlos podemos promover distintos momentos para que el alumnado desarrolle todas sus capacidades oratorias.

Continuar el aprendizaje con Santillana Proyectos en casa

Este 15 de mayo se celebra el Día Internacional de las Familias y, por supuesto, no podemos obviar la situación que nos ha tocado vivir debido a la crisis sanitaria del COVID-19 y la importancia, hoy más que nunca, de la implicación de las familias en el aprendizaje de sus hijos e hijas, nuestro alumnado. A continuación, os ofrecemos algunas propuestas para que el aprendizaje de los contenidos de los proyectos de Santillana también se realice en los hogares.

¿Qué papel juegan las familias en el aprendizaje con Santillana Proyectos?

Como sabemos, y como hemos ido recordado durante estas semanas, las familias son un importante agente educativo y, a pesar de no estar presentes en las escuelas, no debemos olvidar el papel que juegan para el aprendizaje que se realiza en clase.

En el caso concreto de los proyectos de Santillana, las familias pueden ayudarnos a dar significado a los aprendizajes y a contextualizar nuestros proyectos. ¿Cómo? Pues facilitándonos materiales vinculados con los contenidos del proyecto, promoviendo o recordando experiencias de sus hijos e hijas relacionadas con los temas de los proyectos, realizando en casa actividades y/o experimentos que amplíen lo trabajado en el aula, etc.

Las familias son el punto de unión para ayudarnos a relacionar los contenidos que queremos que aprenda nuestro alumnado con su vida cotidiana, sus experiencias y su entorno más cercano. Si conseguimos esta simbiosis, el aprendizaje de nuestros estudiantes será mucho más significativo.

En el artículo «Ideas para implicar a las familias en los proyectos» os facilitamos diferentes propuestas para hacer antes, durante y después de la realización de un proyecto.

El porfolio o carpeta de aprendizaje

El porfolio es un instrumento de evaluación habitual en estudiantes de edades superiores a las de nuestro alumnado, pero nosotros estamos acostumbrados a trabajar en el cuaderno del alumnado con las actividades realizadas. Pues bien, este cuaderno es el primer paso para crear una carpeta de aprendizaje completa: ¿qué podemos hacer para ampliarla?

Pediremos a las familias que busquen una carpeta que puedan usar para el proyecto que estemos trabajando en cada momento. También podemos facilitarles un pequeño tutorial para crear una carpeta casera con la ayuda de los más pequeños. La carpeta servirá para llevar a casa las actividades realizadas en el colegio, ya sea en forma de fichas, actividades o dibujos que representen lo que hemos aprendido, y para mostrar en el colegio lo que hemos realizado en casa o lo que hemos visto en la televisión, en la excursión del fin de semana, en el parque con los amigos y amigas, etc., y que nos ha recordado al proyecto.

En la carpeta de aprendizaje también podemos añadir indicaciones de actividades para realizar las familias en casa o incluso los temas sobre los deben girar las conversaciones, los cuentos, las observaciones del entorno, etc.

Por ejemplo, en el proyecto «El cocinero», las familias pueden guardar en la carpeta de aprendizaje la receta que han realizado en casa, el dibujo del resultado de la receta o de la cantidad de ingredientes usado, una fotografía comprando en el supermercado, los ingredientes recortados de un catálogo de supermercado, etc.

En el proyecto «El circo», las familias pueden incorporar a la carpeta de aprendizaje las fotografías de las posturas circenses que se han atrevido a hacer en casa, un disfraz improvisado de payaso, el enlace a un vídeo en el que el niño o niña hace de maestro de ceremonias y presenta los espectáculos, etc.

Los enigmas

Esta propuesta consiste en trasladar al hogar y las familias preguntas significativas relacionadas con el proyecto iniciado y que se resuelven siguiendo un procedimiento similar al desarrollado en la escuela: investigar, contrastar, experimentar y valorar el aprendizaje.

Cuando presentamos cada proyecto en el centro, los alumnos y alumnas se entusiasman con la temática y se formulan muchas preguntas: ¿quién es este personaje?, ¿por qué esto es así?, ¿qué pasa si…?, muchas de las cuales podemos reconducir para incluirlas en las actividades previstas para el proyecto. Otras preguntas las trabajamos creando nuevas actividades no contempladas inicialmente.

Estas preguntas que se plantea el alumnado son las que podemos decidir trasladar a las familias para que las investiguen y encuentren la solución por ellos mismos. Una manera de hacerlo es presentándolas a modo de enigmas para que niños, niñas, madres y padres se animen a buscar la respuesta. También podemos dar pistas sobre cómo resolverlas, dónde encontrar la información, qué tipo de actividades se pueden realizar, etc.

De esta manera damos la oportunidad de profundizar en los temas o preguntas que interesa más a cada niño y niña.

¿Qué actividades habéis compartido con las familias de vuestro alumnado? Explicádnoslo en la sección de comentarios.