POR QUÉ AMBIENTAR EL AULA MIENTRAS TRABAJAMOS POR PROYECTOS Y CÓMO HACERLO

La metodología de trabajo por proyectos utiliza la contextualización y la inmersión de los alumnos y alumnas en una situación o problema para potenciar el aprendizaje significativo. Esto lo podemos reforzar con la ambientación del aula o del colegio.

Ya hemos visto un ejemplo muy claro en el artículo CEIP Padre Manjón, un centro con experiencia en proyectos  en el que recreaban los escenarios en los que se llevan a cabo los proyectos. Por ejemplo, para el de «El agua» ambientaron el aula y el colegio como si fuese el fondo del mar.

¿Qué beneficios supone la ambientación del aula?

Sabemos que realizar todos los decorados y colocarlos por el aula, la entrada, los espacios comunes del colegio, etc., supone un trabajo y una dedicación, pero no es en vano: la ambientación refuerza el aprendizaje significativo a través de la contextualización del proyecto y la implicación del alumnado.

Ambientar el aula al inicio de un proyecto favorece que las alumnos y los alumnos:

  • Se sientan motivados a iniciar el proyecto y, por tanto, quieran aprender y conocer más.
  • Se formulen preguntas sobre el tema del proyecto, generando lo que conocemos como «conflicto cognitivo».
  • Vivan una experiencia significativa que recuerden a largo plazo.
  • Descubran el sentido de los contenidos en un contexto o situación al trabajar dónde se aplican y qué funcionalidad tienen.

La ambientación del aula al inicio del proyecto

Lo más habitual es que ambientemos el aula al inicio de un nuevo proyecto para conseguir todos los beneficios de los que hemos hablado. Si lo hacemos así, será importante:

  • Decorar el aula de tal manera que nos haga sentirnos en otro lugar o espacio.
  • Utilizar una ambientación coherente con el proyecto que iniciamos.
  • Poner elementos que el alumnado conozca, puesto que facilitará la conexión con los nuevos aprendizajes.
  • Además de la ambientación tendremos que ir introduciendo al alumnado en este nuevo mundo, bien a partir de la explicación de una historia o bien preguntándoles dónde estamos, qué elementos conocen, qué creen que va a pasar, etc.

La ambientación del aula durante el proyecto

Si el proyecto que iniciamos lo hemos contextualizado mediante otro sistema que no sea la ambientación del aula (por ejemplo, cuando en vez de simular una granja en el aula la hemos ido a ver de verdad), podemos utilizar la ambientación durante la realización del proyecto para mantener la motivación y el hilo conductor.

En este caso iremos ambientando la clase a medida que vayamos descubriendo y aprendiendo en el proyecto.

La ambientación del aula como proyecto de los más mayores

Otra opción es contar con la colaboración de alumnos y alumnas más mayores de Primaria y Secundaria y trasladarles el encargo de realizar la ambientación del proyecto que vamos a iniciar. Esto puede suponer un proyecto en sí mismo para ellos, puesto que tienen que intervenir en una situación real y acaban generando un producto.

No existe una única manera de ambientar un proyecto; de hecho, cuanto más real lo hagamos en función de nuestro entorno y situación de la escuela, mejor.

Seguro que vosotros habéis ambientado muchas veces el aula y tenéis fotografías para enseñarnos. Os animamos a que nos las enviéis y expliquéis vuestra experiencia.

 

CÓMO USAR LOS CONOCIMIENTOS PREVIOS PARA UN APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO

No nos resulta extraño o desconocido hablar de conocimiento previo. Sabemos que hace referencia a lo que los alumnos y alumnas conocen de su día a día, a lo que han trabajado previamente en la escuela, a lo que saben hacer, a cómo actúan, etc. Pero lo que es más importante todavía es que es un elemento clave para el aprendizaje significativo y, por esa razón, insistimos en evidenciarlo en los proyectos.

En este artículo os ofrecemos algunas propuestas para hacer modificaciones en los proyectos según los conocimientos previos de vuestro alumnado.

¿Qué importancia tienen los conocimientos previos?

Los conocimientos previos nos permiten trabajar a partir de lo que los alumnos y alumnas ya saben, con lo que, por un lado, nos sirven para regular y adecuar las tareas de los proyectos, pero, por otro, también nos ayudan a conectar los aprendizajes nuevos con ideas ya existentes en los cerebros de cada niña y niño. Esto último es lo que va a permitir que el aprendizaje sea significativo.

¿Acaso no nos resulta más fácil explicar una idea o concepto mediante un ejemplo que sabemos que el alumno conoce? El alumnado conecta la nueva información con sus conocimientos previos, para corroborar si lo ha entendido, usando la expresión «es como si…», es decir, poniendo otro ejemplo de lo que conoce. Lo que hacemos de manera innata es buscar algo que ya conocemos para integrar el nuevo aprendizaje, para ayudarnos a entender cómo funciona, con qué se relaciona, en qué momento de la vida me puede ser útil, etc. Es la manera natural que tenemos para comprender y, sobre todo, para recordar a largo plazo. ¿Cuál es el aprendizaje que más recordamos de la escuela? El que aprendimos de manera significativa.

Esto mismo es lo que debemos intentar conseguir con nuestros alumnos y alumnas, ayudarlos a conectar las ideas nuevas con las que ya tienen.

Ideas para utilizar los conocimientos previos en los proyectos

Aunque seguramente ya tengáis en cuenta los conocimientos previos de vuestro alumnado, os presentamos algunas propuestas concretas que podéis usar para todos los proyectos:

  1. Recordar una situación en la que los alumnos y alumnas hayan visto, usado, tocado, probado, etc., lo que presentamos en el proyecto.

Por ejemplo, en el proyecto «El tren», podemos recordar un trayecto que hayamos hecho en este medio de transporte (ir a la escuela, salir de excursión, etc.), o una película reciente y que todos han visto en la que aparezca un tren, o un cuento, o unos dibujos animados… En función de si es un caso o el otro, introduciremos la tarea con esta imagen

 o esta .

Esta propuesta la podemos aplicar al inicio de cada proyecto, pero también al inicio de cada tarea.

2.  Vivenciar o simular una situación en la que aparece el concepto nuevo.

Se trata de reproducir la situación de la realidad en la que aparece el concepto nuevo que queremos trabajar. Por ejemplo, en el proyecto «El circo» podemos representar una actuación entre las maestras y maestros o que la representen los alumnos de Primaria. Esto nos ayudará a evidenciar cómo nos hemos tenido que sentar, cómo iban vestidos, qué colores nos han llamado más la atención, cuántas personas eran, etc.

3.   Usar las fichas de las tareas en la fase inicial del proyecto.

Si al iniciar un proyecto nos percatamos de que todos o la mayoría de los alumnos y alumnas están haciendo referencia a contenidos que trabajaremos durante el proyecto, podemos usar las fichas que hay preparadas en el proyecto como fichas de conocimientos previos. Por ejemplo, si al iniciar el proyecto «El agua» los alumnos y alumnas nos hablan sobre dónde encontramos agua (mar, lago, lluvia, etc.), podemos usar la ficha 12 al inicio para generar esta aproximación entre lo que saben y los contenidos nuevos del proyecto.

4. Cambiar el orden de las tareas del proyecto en función de lo que los alumnos y alumnas ya conocen.

En relación con el caso anterior, además de la fase inicial también podemos modificar toda la secuencia del proyecto en función de lo que es más cercano para nuestros alumnos y alumnas.

Siguiendo con el ejemplo del agua, si vivimos cerca del mar, quizás tenga más sentido para nosotros empezar a trabajar por la ficha 13, en la que aparecen los seres marinos. O aprovechando el invierno, si nos encontramos en lugares donde llueve o nieva habitualmente, podemos empezar por la ficha 16.

En todas las propuestas, lo que trataremos de buscar es la proximidad de los conocimientos nuevos al entorno de nuestro alumnado. Usaremos el entorno porque es lo que nuestros alumnos y alumnas conocen, lo que viven día a día y, por tanto, el entorno es su conocimiento previo.

 

CÓMO USAR LOS PROYECTOS «LA BRUJA» Y «LOS MONSTRUOS» EN HALLOWEEN

«Ya estamos en otoño. Los días se acortan, las noches se alargan y es el momento en el que nos empezamos a percatar de la presencia de algunos seres mágicos… ¿Veremos alguno durante el día y la noche de Halloween?». Este podría ser el texto inicial para celebrar en la escuela el día de Halloween.

En los últimos años es muy habitual ver referencias a esta festividad en nuestro entorno: televisión, cine, dibujos, supermercados, calles e incluso la decoración en las casas. Aunque esta no sea una festividad propia de nuestra tradición, su presencia se ha ido imponiendo y ya es una realidad para nuestras alumnas y alumnos, por lo que conviene trabajarlo en clase. Además, ayudará a aproximar al alumnado a la cultura inglesa.

Esta propuesta nos permitirá también acercarnos a los principales miedos infantiles, con la intención de detectarlos, diseccionarlos en sus diferentes partes y finalmente superarlos. Gracias a simpáticas actividades (disfraces, pintura, movimientos…) con seres y situaciones que suelen ser objeto de miedo, se facilita considerablemente la superación de este.

Si os animáis a tratar esta festividad en el aula, y además estáis trabajando con los proyectos, os ofrecemos a continuación algunas propuestas.

El proyecto «La bruja»

En función de lo avanzado que tengamos el proyecto para esta fecha, podemos proponer diferentes actividades para realizar en Halloween:

La ropa (ficha 9).

Antes de iniciar esta actividad, podemos enviar una circular a las familias para explicarles el proyecto y solicitarles que traigan a la escuela alguna prenda, complemento o disfraz que pueda servir para vestirnos de bruja. Durante el desarrollo de la actividad, nos convertiremos en compañeros y compañeras de la bruja y por eso nos vestiremos como ella. Resulta interesante trabajar con el atuendo de la bruja desde una perspectiva alegre, cómica y curiosa para alejarnos de posibles miedos recurrentes en los niños.

Para finalizar nuestro disfraz no podemos olvidar un gran sombrero que crearemos todos juntos en el aula. Con una cartulina haremos la base del sombrero y con la otra haremos el pico. Además, podemos recortar estrellas, arañas, calaveras, calabazas, etc., para decorarlo.

La casa (fichas 10, 11 y 12).

Tras explicar la tradición de Halloween aprovechando la figura de la bruja, ampliaremos su conocimiento acercándolos a otras costumbres como la de la decoración de las casas, a semejanza de las de la bruja o los monstruos. Podemos ver cómo es la casa de la bruja y qué animales la acompañan en nuestro proyecto y, en función de lo que hemos aprendido, ambientar nuestra aula como si fuese la casa de una bruja. Plantear diferentes rincones con distintas actividades ayudará a la organización del aula. Por ejemplo, el rincón de las decoraciones colgantes de murciélagos (pintadas, recortadas con el punzón e hiladas para poder colgarlas), el rincón de las calabazas (pintadas con pintura de manos en un mural) o el rincón de las arañas (creadas con plastilina).

La escoba voladora (ficha 15)

 Si ya hemos aprendido que la bruja usa la escoba para desplazarse volando y si nosotros ya estamos en disposición de dar un escobazo a nuestros miedos de una vez por todas, podemos invitarlos a volar como lo hace la bruja sobre su escoba, en un circuito que preparemos.

Primero crearemos entre toda la clase diferentes escobas voladoras y las decoraremos con papeles de colores. Después, organizaremos el circuito con diferentes obstáculos por los que transitar. Posteriormente, por turnos, completaremos el circuito con nuestra escoba voladora mientras los demás nos animan cantando: «¡Escobazo a los miedos! ¡Escobazo a los miedos!».

El proyecto «Los monstruos»

Igual que en el caso anterior, en función del tiempo que llevemos trabajando este proyecto podemos hacer una u otra actividad:

Nuestro monstruo (fichas 7, 8 y 9).

Hoy es el día en el que los monstruos cobran vida, ¿cómo nos gustaría que fuera nuestro monstruo? Vamos a crear uno siguiendo la misma técnica de la ficha 9, es decir, a partir de una mancha de pintura en una cartulina dibujaremos la cara, los brazos y las piernas. Una vez seco podemos añadir más elementos con pintura de otros colores.

Otra opción para crear nuestro monstruo es hacer una máscara que nos pondremos durante el día de Halloween. Para que sea «monstruosa» usaremos diferentes materiales que los alumnos y alumnas podrán ir mezclando y pegando en su máscara (telas, puntas de lápices de colores, plastilina, cartón, trozos de bolsas de plástico, etc.).

La comida de los monstruos (ficha 16).

Con un poco más de dedicación también podemos dedicar el día a cocinar y preparar comida de monstruo. Con alguna receta sencilla de galletas, mezclamos los ingredientes y amasamos en el aula. Una vez cocinadas podemos decorarlas «monstruosamente».

Una opción sencilla es hacer galletas con forma redonda, ponerles mermelada de fresa y con sirope dibujarles las venas de los ojos alrededor de la mermelada, o elaborar gusanos de pan, por ejemplo.

Como hemos visto, crear una conexión entre lo que se trabaja en el aula (los proyectos) y la vida real afianza en el alumnado su aprendizaje significativo. Festividades como la de Halloween son una buena oportunidad para conectar proyectos y realidad.