¿Es lo mismo trabajar con proyectos que trabajar por proyectos?

En principio puede parecer un cambio sutil, pero en realidad se trata de dos formas de trabajar muy diferentes con distintas implicaciones. Si estáis interesados en los proyectos, las siguientes indicaciones os ayudarán a decidir cómo aplicarlos y a saber qué estrategia se ajusta más a las finalidades educativas propuestas.

Trabajar con proyectos frente a trabajar por proyectos

La diferencia principal entre trabajar con proyectos o por proyectos radica en el uso que se da al proyecto de trabajo. Así, mientras que en el trabajo con proyectos estos son presentados al final del aprendizaje, como aplicación de lo aprendido; en el trabajo por proyectos, estos pasan a conformarse como los «organizadores» de los aprendizajes.

A modo de símil culinario, John Larmer y John Mergendoller, del Buck Institute for Education, describen el trabajo con proyectos en comparación con el postre tras una comida. Según este enfoque, los proyectos son trabajados al finalizar una secuencia de aprendizajes expuestos o presentados por parte del docente, de modo que el alumnado ponga en práctica lo aprendido anteriormente.

En cambio, el trabajo por proyectos es entendido por ambos autores como si fuera el plato principal de una comida. En este caso, se propone al alumnado aprender los contenidos curriculares mediante la realización de un proyecto, el cual reorganiza estos contenidos según su utilidad para resolver una pregunta guía –planteada a partir de una situación problemática–.

Si examináis el proceso de aprendizaje propuesto en Santillana Proyectos, veréis desde el inicio que los contenidos han sido diseñados para ser el «plato principal» de los aprendizajes, es decir, la metodología utilizada es la del trabajo por proyectos.

Las diferencias respecto al aprendizaje

En cuanto al aprendizaje, el orden de los factores sí altera el producto: mientras que en el trabajo con proyectos estos se utilizan para aplicar algo que ya ha sido previamente estudiado, en el trabajo por proyectos el aprendizaje se produce dentro del mismo proyecto. Esto quiere decir que el aprendizaje ha sido contextualizado, se ha trabajado de manera funcional y teniendo en cuenta la globalidad de la temática. Podríamos decir que en el trabajo por proyectos el aprendizaje es significativo.

Ahora bien, ambas maneras de enfocar los proyectos permiten la inclusión de los condicionantes que los currículos oficiales definen. Esto es, los contenidos –los nutrientes, siguiendo el símil culinario–, los estándares de aprendizaje evaluables y las competencias clave que se trabajan en un proyecto provienen del currículo, se organicen o distribuyan en el curso de manera tradicional o no. Así, por ejemplo, en el proyecto «A merendar», dentro de la tarea «Los alimentos en nuestro cuerpo», en ambos casos se trabajan las diferentes partes del cuerpo que intervienen en la digestión (Estándar de aprendizaje 1.1. del bloque 2. El ser humano y la salud, del área Ciencias de la Naturaleza).

Si se elige trabajar por proyectos, estos son el «plato principal» del aprendizaje, de modo que no solo se adquieren los conocimientos curriculares (nutrientes básicos), sino también una serie de destrezas o capacidades clave para ser ciudadanos del siglo XXI (a modo de vitaminas y minerales). Así, se propone al alumnado que planifique sus tareas, que se organice de forma cooperativa, que desarrolle su pensamiento crítico y la resolución de problemas, y que utilice diferentes formas de comunicación, desarrollando así capacidades intelectuales de orden superior.

Por ejemplo, en esta actividad del proyecto «Navegando por el río», se desarrolla la capacidad crítica del alumnado al pedir que reflexionen sobre las consecuencias que determinadas acciones conllevan en la salud de los ríos.

En otro ejemplo del mismo proyecto se pide al alumnado que debata ciertas cuestiones, de modo que trabajen sus competencias comunicativas.

Como podéis observar, el trabajo por proyectos resulta el marco perfecto para desarrollar las competencias de vuestros alumnos partiendo de contextos reales.

Y vosotros, ¿habéis decidido trabajar con proyectos o por proyectos?

Explicar el trabajo por proyectos en la reunión con las familias.

Como ya sabéis, durante el mes de septiembre acostumbramos a organizar la reunión con las familias. Aprovecharemos este momento para dar la bienvenida a los padres y madres, para presentar al equipo docente y a las personas de apoyo que trabajarán con sus hijos, así como para informar de las posibles novedades del nuevo curso.

Si este año os iniciáis en la aventura de trabajar por proyectos, la reunión con las familias será el momento ideal para explicar la nueva metodología. Quizás algunos padres y madres ya hayan oído hablar de ella, pero otros seguramente no. En cualquier caso, lo más probable es que surjan dudas como las siguientes: ¿en qué consiste exactamente la metodología de aprendizaje por proyectos?, ¿van a trabajar las mismas áreas y temas que en la forma tradicional?, ¿van a tener los mismos informes que otros años?, ¿qué implicación pueden tener las familias? En este artículo os ayudaremos a contestar a cada una de estas preguntas y os ofreceremos, además, algunos consejos en la comunicación con las familias.

¿En qué consiste exactamente la metodología de aprendizaje por proyectos?

Contestar a esta pregunta puede resultar complejo, pero es preferible ofrecer a las familias una respuesta concisa que les permita hacerse una idea clara de la metodología que van a seguir sus hijos e hijas. Podemos, por ejemplo, explicar que el trabajo por proyectos es un modelo de aprendizaje que propone a los alumnos un reto o problema a resolver. Para hacerlo se les plantean diversas actividades cuyo objetivo es lograr el conocimiento necesario para dar respuesta al reto o problema inicial. Durante el proceso, el alumnado trabaja, cada vez de manera más autónoma, aquellos conocimientos que el profesor escoge como más útiles, con lo que se logra que dichos aprendizajes sean más duraderos.

Los proyectos de aprendizaje se dividen en tres fases, cada una de las cuales tiene una función específica:

  • Fase inicial: en la que se presenta al alumnado la situación de partida y nos preguntamos qué sabemos sobre el tema.
  • Fase de desarrollo: en la que aprendemos todo aquello que queremos saber sobre el tema.
  • Fase final: en la que reflexionamos sobre lo que hemos aprendido.

¿Van a trabajar las mismas áreas y contenidos que en la forma tradicional?

Los proyectos de aprendizaje permiten trabajar contenidos de todas las áreas estipuladas en el currículo. La principal diferencia con la forma tradicional es que los proyectos relacionan aprendizajes de diversas áreas en lugar de clasificarlas por asignaturas.

Santillana Proyectos está desarrollado a partir de las temáticas de conocimiento del medio social y natural, ya que son las más cercanas a la realidad de los alumnos. A partir de ellas se pueden incorporar contenidos de otras áreas, el aprendizaje y ejercitación de los cuales se reforzará en las horas propias de cada asignatura.

¿Van a tener los mismos informes que otros años?

El formato de los informes depende, en gran medida, de cada centro y de la decisión que adopten en cada caso. De todas maneras, y en líneas generales, la información que se transmite no cambia. Lo único que varía es el modelo de aprendizaje de los alumnos y alumnas. La comunicación con las familias seguirá las líneas establecidas por cada centro.

¿Qué implicación pueden tener las familias?

Esta pregunta podemos plantearla en la reunión por su especial relevancia. La idea es animar a las familias a participar en los proyectos de diferentes maneras: unirse un día a la clase para explicar una profesión, echar una mano con algún taller, aportar fotografías, etc. En casa, las familias también pueden implicarse en los proyectos explicando experiencias o noticias sobre el tema que se trabaja en clase, ayudando a buscar la información que el docente solicite a sus alumnos… La idea es transmitir a las familias que su ayuda es necesaria y que puede suponer un gran impulso para la motivación y el aprendizaje de sus hijos.

Debemos recordarles, además, que su colaboración ayudará a la integración de sus hijos en las dinámicas de clase y en el aprendizaje global y significativo. Este tema lo explicaremos con más detalle en próximos artículos.

Algunos consejos útiles

En el caso de que ya tengáis decidido el periodo de tiempo y calendario de las sesiones, sería adecuado compartir esta información con las familias para implicarlas más en el trabajo por proyectos.

No olvidéis reservar unos minutos finales de la reunión para que los asistentes puedan plantear todas aquellas dudas y preguntas que les hayan quedado pendientes tras vuestras explicaciones.

Un recurso útil a la hora de transmitir la información es confeccionar una presentación que sirva como soporte visual, así como mostrar imágenes de otros proyectos como ejemplo.

Toda la información que podáis necesitar la encontraréis en la guía docente de cada proyecto que acompaña a Santillana Proyectos.

 

Finalmente, si no podéis resolver alguna duda en el momento, no os preocupéis. La práctica con los proyectos os dará poco a poco más soltura durante el curso y podréis ir resolviendo todas las dudas. Además, contaréis en todo momento con nuestra ayuda.

Por otro lado, os animamos a compartir las dudas o comentarios que hayáis resuelto en la reunión inicial con las familias para servir de guía a otros centros.

CÓMO DISTRIBUIR LOS ESPACIOS EN EL TRABAJO POR PROYECTOS EN EDUCACIÓN PRIMARIA

¡Bienvenidos al nuevo curso escolar!

Tras las merecidas vacaciones y la reincorporación a vuestros colegios, seguramente ahora os encontréis en plena tarea de organización, decoración y distribución de espacios en el aula. En este post, os damos algunas ideas que pueden ayudaros en todo lo relativo a la distribución de vuestra clase para el trabajo mediante la metodología de proyectos.

Un estudio de la Universidad de Salford (Manchester) de 2015 revela que el 50 % del impacto del ambiente del aula en el aprendizaje de los niños y niñas proviene de procurar un adecuado ambiente natural (luz, temperatura y calidad del aire). Sus resultados dan a entender que, contando con una buena iluminación y la temperatura y ventilación adecuadas, no es necesario modificar nuestras aulas para que el alumnado mejore sus aprendizajes.

«¿Y el 50 % restante?», os preguntaréis. El 50 % restante de los elementos ambientales que impactan en el aprendizaje corresponde a otros dos aspectos: una distribución flexible de los espacios y su capacidad para estimular a los alumnos y alumnas. Así, un aspecto positivo es que, como docentes, aunque no podamos influir en la arquitectura del edificio, sí podemos hacerlo en la distribución de sus espacios.

Entonces, ¿cómo podemos distribuir los espacios para trabajar por proyectos?

Aunque cada docente conoce las limitaciones de su aula, os proponemos algunas ideas para sacar el máximo provecho a su distribución al trabajar con Santillana Proyectos:

– Flexibilidad de los espacios

La distribución del aula puede apoyar la autonomía de los niños y niñas, o bien dificultarla. Y, atendiendo a las características de los proyectos, nos interesa reforzar la autonomía de nuestro alumnado. Os recomendamos la creación en el aula de tres espacios diferenciados para sacar el máximo partido a Santillana Proyectos:

1. Espacio para reunirse

Instaurar en el aula un lugar para llevar a cabo la «asamblea de clase». Este no tiene por qué resultar muy espacioso, tan solo debe permitir que el alumnado se siente (no necesariamente en forma de círculo) para debatir conjuntamente las diferentes propuestas de los proyectos, como su presentación, la «negociación» de objetivos, llevar a cabo un brainstorming o presentar los resultados de las tareas de investigación, entre otras.

Consejo: Una propuesta sería despejar de mesas y sillas un espacio del aula, bien sea delante de la pizarra o la PDI, o bien al final de la clase. Debe resultar un ambiente tranquilo en el que el alumnado pueda sentarse a debatir. Al no disponer de lápices o material escolar, no pueden distraerse. Y para que los alumnos y alumnas estén más cómodos, podéis pedirles que traigan de casa un cojín pequeño o un puf.

2. Zonas de experimentación

Santillana Proyectos se basa en la observación, la manipulación y la experimentación como piezas clave del aprendizaje. Esto implica poder disponer de espacios donde el alumnado pueda experimentar. Consejo: incorporar en el aula una o dos mesas grandes y algún armario pequeño donde guardar los materiales, a su altura, puede favorecer la autonomía y los aprendizajes. No es necesario disponer de sillas, ya que los alumnos y alumnas trabajan mejor de pie, y ya pasan una buena parte de la jornada escolar sentados.

3. Área de trabajo.

Las tareas de investigación en Santillana Proyectos proponen diferentes tipos de distribución del alumnado: trabajo individual, parejas, grupo cooperativo y gran grupo.

 

 

 

Para poder realizar los tres primeros tipos de agrupamiento, el alumnado debe disponer de una zona con mesas y sillas donde poder trabajar las propuestas de investigación de las diferentes tareas que componen un proyecto. En caso del trabajo cooperativo recomendamos agrupar a los niños y niñas de cuatro en cuatro, para lo cual tendremos que organizar las mesas con sus cuatro sillas en el área de trabajo. En esta misma área, se pueden colocar armarios donde almacenar los materiales, libros de consulta, ordenadores o tabletas, para favorecer la autonomía.

– Estimulación:

Introducir novedades en la decoración del aula puede ayudar a «encender» la curiosidad de nuestros alumnos y alumnas durante la realización de un nuevo proyecto. Por otro lado, debemos procurar no caer en la «sobrestimulación», ya que su atención se puede dispersar.

Consejo: Cambiad la decoración del aula en cada proyecto, inspirándoos en los motivos del proyecto correspondiente. Por ejemplo, si trabajamos el proyecto «A merendar», podemos decorar el aula con una gran pirámide de los alimentos construida con el alumnado. Ahora bien, si después cambiamos de proyecto, esta decoración ya no será significativa. Necesitaremos adecuar la decoración al nuevo proyecto.

Por otro lado, para evitar la sobrestimulación visual, como regla general, entre el 40 y el 50 % del espacio disponible en la pared debería mantenerse libre.

Como decíamos al inicio, cada uno conoce las limitaciones de su aula y, por supuesto, no es necesario comprar muebles nuevos o derribar paredes. Ahora bien, introducir progresivamente pequeños cambios en la clase, favorecerá el trabajo en el aula y un mayor impacto en el aprendizaje de vuestros alumnos.

Si tenéis una distribución de aula que creéis que se adecua a estos principios, ¡explicadnos cómo es!.