Enciende tu estrella: la magia de cultivar la atención

Uno de los retos del profesorado es saber captar y mantener la atención de su alumnado. En este post vamos a compartir algunas ideas útiles para favorecer y desarrollar los procesos atencionales en el trabajo por proyectos.

Durante los proyectos se insta al alumnado a que trabaje de manera autónoma y es importante ayudarlos a que desarrollen estrategias para optimizar su trabajo y para mantenerse concentrados en sus tareas.

Para empezar, nos detendremos un momento a considerar algunos matices sobre la atención.

¿Qué es la atención?

La atención es como un foco, como la luz de una estrella que nos permite dirigir nuestros recursos cognitivos hacia algo en concreto para «iluminarlo», es decir, para destacarlo, mientras ignoramos el resto. Y, aunque nos parezca un proceso natural y sencillo, en realidad, los nuevos avances en la neurociencia nos muestran su enorme complejidad y heterogeneidad.

Aunque existen distintas modalidades de atención, aquí nos vamos a referir, especialmente, a la atención ejecutiva, modalidad que nos permite seguir el hilo de la explicación durante la clase, así como comprender y estudiar los diferentes contenidos. Sabemos que presenta su desarrollo más importante entre los 4 y los 7 años, aproximadamente. Y aunque este sea el momento idóneo para trabajarla, debido a su mayor plasticidad cerebral, es conveniente cultivarla a lo largo de las etapas siguientes.

 ¿Por qué se debe trabajar la atención?

La atención es un recurso limitado y por ello es importante aprender a cultivarla y gestionarla desde los primeros años. Todos sabemos, por propia experiencia, que mantener la atención requiere de un esfuerzo voluntario y conlleva un gasto de energía.

En este punto conviene tener presente que el tiempo atencional del alumnado se limita a unos pocos minutos y que funciona en ciclos, de manera que lo más adecuado, teniendo en cuenta el funcionamiento de nuestro cerebro, es organizar la clase en bloques de entre 10-15 minutos, dependiendo siempre de la edad y de la complejidad de las tareas. Una clase que presenta un cierto dinamismo favorece que la energía atencional se renueve y, por lo tanto, que los alumnos se impliquen más.

Estrategias para el aula

Algunas pautas y ejercicios sencillos nos pueden ayudar a construir y desarrollar las bases neuronales de la atención y del autocontrol. Es una habilidad transversal para la cual todo el tiempo invertido vale la pena, ya que sus frutos no solo se recogen en el presente, sino durante toda la vida.

Os proponemos unas prácticas sencillas que pueden ser muy útiles. Es importante recordar que explicar de forma breve y clara qué vamos a hacer y para qué sirve favorece la motivación e implicación de toda la clase.

Pautas para activar y entrenar la atención:

  1. Os pueden sorprender las respuestas de vuestros alumnos cuando les formuláis preguntas como: ¿sabéis qué es la atención?, ¿para qué sirve? o ¿por qué es importante? Invitar a hacerse preguntas es una de las mejores formas de despertar la curiosidad y activar la atención. Es interesante empezar las clases con preguntas oportunas, anécdotas o aspectos nuevos relacionados con el contenido a desarrollar.

2. En una hoja de papel en blanco, cada niño y niña escribe un adjetivo, una metáfora… o dibuja un esbozo de cómo imagina que es su estrella, la atención. Ponemos la fecha y el nombre y la guardamos. Esta hoja va a ser como una semilla o una mascota a la que vamos a cuidar para que crezca. Otro día pueden añadir las actividades en las que les resulta más fácil estar atentos y otro las actividades que les cuestan más. Y así, ir desarrollando paso a paso más matices si queremos profundizar. Esta es una forma sencilla de empezar a trabajar sobre la metaconciencia y el autoconocimiento.

3. Los ejercicios basados en la propiocepción y la conciencia corporal son un soporte fundamental para aprender a afinar, dirigir y sostener la atención. Existen infinidad de opciones que podemos integrar en la clase haciendo un pequeño descanso cerebral de 3-5 minutos. Por ejemplo, podemos practicar sentados o de pie con los ojos cerrados conduciendo la atención como una luz que viaja a diferentes partes de nuestro cuerpo, es decir, hacer un recorrido general por los pies, las piernas, la espalda, las manos y la cabeza. Por otro lado, el simple hecho de cerrar los ojos y llevar la atención a la respiración es una de las formas más sencillas e inmediatas de recargar nuestra energía atencional.

Estas son algunas propuestas básicas que podéis adaptar según vuestras necesidades y entorno. Por ejemplo, podemos integrar un espacio de unos 5 minutos para practicar y entrenar nuestro cerebro dentro del aula al inicio o en un intermedio de clase. También puede ser una buena preparación para introducir contenidos que requieran de procesos cognitivos más complejos y abstractos. Es como hacer calentamiento antes de empezar un deporte, nos ayuda a conseguir el tono necesario a la vez que incorporamos hábitos neurosaludables.

Recordar

  • La atención es un recurso básico limitado que resulta imprescindible para todo proceso de aprendizaje.
  • Aprender a conducir voluntariamente nuestra atención es una habilidad transversal necesaria durante toda la vida. Siempre podemos mejorar dicha habilidad porque nuestro cerebro tiene una maravillosa plasticidad.
  • Los descansos cerebrales son necesarios para poder renovar la atención.
  • La atención se enciende de forma natural cuando algo conecta con nuestras motivaciones o intereses y, por ello, es fundamental contextualizar todo lo posible los contenidos. Nacemos con la necesidad de aprender aquello que nos emociona y nos motiva para mejorar.
  • La atención es clave en la regulación emocional, es la llave para el autocontrol.

¡Esperamos que este artículo haya sido de vuestro interés!

Guía para llevar a cabo las tareas de investigación en Educación Primaria

En este nuevo artículo seguimos desgranando las fases de Santillana Proyectos. Si anteriormente tratamos la fase inicial en «Etapa inicial de un proyecto: el punto de partida», en esta ocasión nos centraremos en la siguiente: la fase de desarrollo.

Antes de conocer la estructura y los tipos de actividades que podemos proponer en cada momento en la fase de desarrollo de un proyecto, recordemos que esta fase acostumbra a ser la más larga de todas y que su principal finalidad es introducir y trabajar nuevos contenidos con el objetivo de lograr los aprendizajes esperados.

¿Como se estructura esta fase?

Durante la fase de desarrollo, las actividades se distribuyen en varias tareas de investigación. Cada una de ellas se centra en un aspecto concreto del tema que hay que investigar y que ya se presentó en la fase inicial. Estas tareas son relativamente independientes entre ellas y no tienen un orden preestablecido. Por lo tanto, se pueden llevar a cabo en el orden que sea más adecuado a vuestras necesidades.

Al finalizar cada una de estas tareas tendremos un resultado, a menudo en forma de aprendizaje, que nos acercará a la obtención del producto final del proyecto.

¿Qué actividades hay que realizar en cada una de estas tareas? 

  • En primer lugar, propondremos a nuestros alumnos actividades de introducción de contenidos con el fin de que puedan acceder a la información necesaria para realizar las tareas establecidas en la fase inicial (mediante las actividades de anticipación y planificación). Estas actividades de investigación, experimentación, contraste de información, etc., tienen que ayudar a comprender los contenidos que se proponen en la tarea de la fase de desarrollo de Santillana Proyectos.

Recordad que se aconseja que estas actividades sean trabajadas con estructuras cooperativas, como, por ejemplo, «La lectura compartida», «1.2.4» o «Los cuatro sabios». De esta forma, se añade todo el potencial del trabajo cooperativo a la metodología del trabajo por proyectos.

Finalmente, recomendamos también el uso de «organizadores gráficos» de todo tipo para recoger las informaciones investigadas durante las tareas. Los organizadores gráficos son un elemento de ayuda muy destacado que, además, permite desarrollar las capacidades y habilidades relacionadas con el tratamiento de la información.

  • Otro tipo de actividades que hay que tener en cuenta son aquellas destinadas a la regulación y autorregulación del aprendizaje. Además de actividades para trabajar nuevos contenidos, es necesario proponer en esta fase actividades que permitan al alumnado conocer el estado de su progreso. De esta forma, podemos valorar si las actividades cumplen con los objetivos de aprendizaje previstos y realizar algún ajuste en caso de que sea necesario sin tener que esperar a una evaluación al final del proceso.

Para desarrollar este tipo de actividades, será importante elaborar durante la fase inicial una buena planificación de las acciones a realizar mediante algunos tipos de actividades como, por ejemplo, los «Mapas conceptuales» o las «Bases de orientación».

  • Además de las actividades de regulación del aprendizaje, es importante desarrollar actividades de regulación de las estrategias. De forma parecida al caso anterior, estas actividades permitirán al alumnado establecer que las tareas y las estrategias planificadas en la fase inicial se están llevando a cabo y cumplen con el objetivo de conseguir dar respuesta a la situación inicial, y realizar los ajustes que sean necesarios sin tener que esperar al final del proceso.

Finalmente, recordar que aquellos de vosotros que queráis evaluar por medio del porfolio deberéis guardar el resultado de cada una de estas tareas. En Santillana Proyectos se incluye, al final de cada tarea, una breve rúbrica de autorreflexión del alumno sobre el trabajo que ha realizado, bien individualmente o bien con su equipo.

Dejamos aquí, de momento, las fases de los proyectos, pero volveremos próximamente para tratar en profundidad la última de las fases: la fase de síntesis. Hasta entonces, no olvidéis comentarnos vuestras ideas de actividades para la fase de desarrollo: ¿qué os ha funcionado?, ¿qué actividades son las que gustan más a vuestros alumnos y alumnas?, etc. ¡Esperamos leer vuestras aportaciones!Finalmente, recordar que aquellos de vosotros que queráis evaluar por medio del porfolio deberéis guardar el resultado de cada una de estas tareas. En Santillana Proyectos se incluye, al final de cada tarea, una breve rúbrica de autorreflexión del alumno sobre el trabajo que ha realizado, bien individualmente o bien con su equipo.

Introducir contenidos de otras áreas en los proyectos

Como habréis observado, Santillana Proyectos está enfocado al área de ciencias (sociales y naturales), al igual que otros proyectos creados y diseñados por centros educativos.

¿Por qué los proyectos se basan en el área de ciencias?

Esta área de aprendizaje es la más cercana al entorno y cotidianeidad de nuestro alumnado, lo que nos ofrece la ventaja de tratar un tema desde una visión más global e integradora. En nuestro día a día se producen situaciones que nos exigen aplicar a la vez la competencia matemática, la lingüística y la del conocimiento del entorno. Esto es, nuestro día a día no está fragmentado en áreas de conocimiento o asignaturas. Por lo tanto, es lógico pensar que los trabajos por proyectos deben ser interdisciplinares, es decir, que incluyan contenidos y competencias de las diversas áreas de aprendizaje en la medida de lo posible.

Y por lo dicho anteriormente, y si es la primera vez que vamos a trabajar por proyectos, recomendamos empezar por proyectos de ciencias e ir introduciendo poco a poco contenidos y aprendizajes de otras áreas.

¿Cómo trabajar contenidos de otras áreas en Santillana Proyectos?

Santillana Proyectos plantea, por tanto, comenzar por el área de ciencias, área directamente vinculada a los contenidos de otras áreas. Para ampliar las áreas de un proyecto, lo más fácil y recomendable es iniciarse por el ámbito lingüístico y el matemático.

El ámbito lingüístico va a estar presente en cualquier proyecto que nos propongamos, ya que siempre trabajaremos competencias para la comunicación y el tratamiento de la información. También se pueden plantear contenidos del área de lengua y literatura (incluso de lengua extranjera) que vayan más allá de los puramente comunicativos, como, por ejemplo:

  • Los textos narrativos. Se pueden extraer las características de los textos narrativos en el proyecto «Somos exploradores» a partir de la lectura de los diferentes diarios de bitácora de los exploradores. Ahora bien, la ejercitación sobre este tipo de textos se trabajará en la asignatura de Lengua.

En cuanto al ámbito matemático, a diferencia del ámbito lingüístico sus contenidos dependerán de la temática del proyecto y del hilo argumental. Si tomamos como ejemplo el mismo proyecto del caso anterior, «Somos exploradores», se pueden introducir contenidos relacionados con:

  • Las unidades de medida. Se pueden introducir estas unidades estudiando, por ejemplo, el recorrido realizado en barco en el pasado y en la actualidad y viendo que para una misma distancia hay diferentes unidades de tiempo.

Una vez realizado este paso, si queremos ampliar los proyectos con contenidos de otras áreas, lo que podemos hacer es añadir tareas. Os explicaremos en un futuro artículo cómo hacerlo. Otra opción es personalizar los proyectos según los intereses de los alumnos y alumnas hacia un tema en concreto y proponerles entonces una nueva tarea de investigación.

¡Os animamos a que compartáis con nosotros vuestras experiencias!