Qué actividades trabajaremos en la fase final

Bienvenidos de nuevo a un artículo, en este caso el último de la serie, sobre las fases de la secuencia didáctica de un proyecto. Si en la fase inicial “Etapa inicial de un proyecto: el punto de partida” de un proyecto vimos la importancia de que las actividades preparan al alumnado para el aprendizaje, y en la fase de desarrollo “Guía para llevar a cabo las tareas de investigación en Educación Primaria” vimos también cómo se proponen actividades que ayuden al alumnado a llevar a cabo dichos aprendizajes, en este post vamos a aprender qué tipo de actividades y qué funciones tienen para asegurar una buena fase de síntesis para nuestro proyecto. ¿Estás listo/a? ¡Vamos allá!

De la misma manera que en las fases anteriores, las funciones que se han de asegurar en la fase de síntesis están claras y definidas. De esta forma, las actividades propuestas al alumnado deberían permitir:

  • Aplicar aquellos conocimientos que ha realizado durante las fases anteriores.
  • Organizar y poner en orden dichos aprendizajes.
  • Reflexionar sobre lo aprendido y el proceso seguido.

Vamos a ver, con más detalle, cada una de estas funciones.

  1. Trabajo final

Los Proyectos Santillana se han diseñado para fomentar el aprendizaje significativo y funcional, y uno de los requisitos para que esto sea posible es que el alumnado pueda comprender de forma clara la función y el significado de los aprendizajes realizados. Para ello, todos los Proyectos Santillana incorporan, en su fase final, actividades que permiten a los alumnos y alumnas poner en práctica los aprendizajes realizados en contextos de la vida real y con el objetivo de solucionar problemas concretos.

Para poner algunos ejemplos de lo que significa este producto final, podemos observar que, en el proyecto sobre las plantas, “Somos jardineras y jardineros”, durante la fase final del proyecto se pide al alumnado la construcción de un huerto vertical. Para ello, se utilizarán los aprendizajes sobre las plantas realizados durante las actividades de la fase anterior para llevar a cabo esta tarea.

En otro de los proyectos propuestos por Santillana, “Compramos y vendemos”, las actividades de la fase de desarrollo permiten al alumnado aprender todo lo necesario para, posteriormente, organizar un mercadillo solidario.

De esta forma se finaliza el proyecto poniendo en práctica, en un contexto cercano a la realidad, todo aquello que se ha trabajado durante las actividades anteriores. Esto permite que dichos aprendizajes se lleven a cabo conociendo la función que tienen para resolver problemas de la vida cotidiana y adquiriendo un significado más profundo en el alumnado que facilita su adquisición.

  1. Qué hemos aprendido

Una vez que hemos llevado a cabo el trabajo final del proyecto, es decir, aquel producto o artefacto que se había planteado al inicio de las actividades, pasamos al momento de poner en orden los aprendizajes realizados. Para ello es importante plantear actividades mediante las cuales los alumnos y alumnas puedan identificar, de forma independiente del producto final, los aprendizajes que han llevado a cabo durante las actividades propuestas a lo largo del proyecto.

Por ejemplo, en el proyecto de Nuestros antepasados, los romanos”, después de la actividad de trabajo final, se propone a los alumnos una actividad de análisis en la que deben identificar aquellos elementos de la cultura romana que perviven en la cultura actual.

 

 

Por otra parte, en el proyecto sobre los animales invertebrados, Bichos y más bichos”, se propone al alumnado la confección de un mapa conceptual en el que mostrar las relaciones entre los conceptos trabajados durante el proyecto.

  1. Autorreflexión

Finalmente, no podemos acabar un proyecto, o cualquier otra propuesta de aprendizaje, sin dedicar unos instantes a la reflexión del proceso y las estrategias realizadas. En cada uno de los Proyectos Santillana encontraréis actividades que os ayudarán a realizar estas reflexiones y fomentar las habilidades y capacidades de metacognición de vuestro alumnado.

Para ello, todos los Proyectos Santillana ofrecen, como actividades finales, dos cuestionarios de valoración: el primero de ellos sobre el propio alumno/a y el segundo sobre el trabajo en equipo.

En la valoración personal se pregunta al alumno sobre qué le ha parecido el proyecto, qué le ha gustado más y menos, las dificultades que ha encontrado y cómo superarlas, qué le gustaría haber hecho que no ha podido, cuál ha sido su aportación al resto del equipo de trabajo y qué aprendizajes ha adquirido a través de las actividades propuestas.

La valoración sobre el equipo consiste en reflexionar sobre la organización, el nivel de colaboración, el aprovechamiento del tiempo y el respeto y el apoyo hacia el resto de compañeros.

Aunque de entrada puedan parecer actividades “complementarias” o menos necesarias que el resto de actividades del proyecto, lo cierto es que este tipo de actividades son muy importantes de cara a desarrollar la competencia de aprender a aprender entre el alumnado. Esta competencia clave es de vital importancia para poder regular el propio aprendizaje de una persona y permitir que aprenda a lo largo de toda su vida y desarrolle también su autonomía.

Con este repaso a las actividades de la fase de síntesis de un proyecto, terminamos el último de los artículos dedicados a las fases de una secuencia. Esperamos que os hayan sido interesantes y, sobre todo, que os den muchas ideas para poder aplicar en vuestra aula. No olvidéis dejarnos un comentario si habéis llevado alguna de ellas a cabo e incluso si tenéis alguna duda sobre su aplicación. ¡Estaremos encantados de contestar a todos ellos!

Consejos para contextualizar el punto de partida

En un artículo anterior, «Etapa inicial de un proyecto: el punto de partida», os expusimos los tipos de tareas que se desarrollan en la fase inicial de Santillana Proyectos. En esta ocasión, os vamos a mostrar cómo contextualizar el punto de partida y el producto final en vuestro centro.

¿Por qué contextualizar los proyectos?

El aprendizaje significativo se produce a partir de la conexión entre las nuevas ideas y las que ya conocemos, es decir: conocimientos previos, entornos conocidos, situaciones cercanas a nuestra realidad, etc. De ahí la importancia de contextualizar los proyectos.

Con el objetivo de aproximarnos al entorno o situación concreta de vuestros centros educativos, os proponemos como ejemplo la contextualización del proyecto «Navegando por el río».

¿Cómo contextualizar el punto de partida?

Lo más fácil es proponer una salida o visita a un río de vuestra ciudad, pueblo o provincia y hacer preguntas sobre él: ¿lleva siempre la misma cantidad de agua?, ¿se hacía algún uso del río en el pasado?, ¿y ahora?, ¿es natural el color de su agua?

A partir de preguntas como estas podemos iniciar el proyecto en un contexto propio.

Ahora bien, es posible que nuestro centro educativo no disponga de un río cercano. El uso del río como núcleo temático responde a un tópico de trabajo que nos sirve como «excusa» para reorganizar una serie de contenidos curriculares alrededor de un tema interesante para los niños y las niñas. No disponer de un río cercano al centro no implica que no podamos proponer escenarios alternativos que nos ayuden a trabajar el agua como un bien escaso que cuidar.

Lo primero que debemos hacer para contextualizar el proyecto es buscar lugares alternativos y cercanos en los que podamos encontrar agua: algún embalse, humedales, acequias, canales, zonas nevadas de montaña, el mar… Cualquiera de estos escenarios nos servirá para exponer las consecuencias de la acción humana sobre las aguas y la conservación de las especies de animales y plantas que allí habiten.

Incluso en aquellas zonas de España donde escasea el agua, algunos maestros nos han manifestado que han aprovechado el proyecto «Navegando por el río» para trabajar la escasez de lluvias y la desertización como modo de sensibilizar a sus alumnos sobre la preservación del agua y los riesgos del cambio climático.

¿Cómo contextualizar el producto final?

La flexibilidad que ofrecen los proyectos con respecto al punto de partida es extensible también al producto final, que podremos modificar en caso necesario. Por ejemplo, en el caso del proyecto sobre los ríos, podemos encontrar otras alternativas:

  • Hacer una presentación, mediante un lapbook, de algunos de los animales o plantas autóctonos de la zona acuática escogida.
  • Organizar una jornada sobre la protección de los humedales.
  • Diseñar un panel informativo sobre la evolución de la desertización de la zona donde vivimos.
  • Preparar un díptico informativo sobre el funcionamiento de una planta desalinizadora.
  • Organizar una campaña de concienciación sobre la preservación de una especie (planta o animal) en peligro de extinción por la contaminación/desertización de la zona donde vivimos.
  • Diseñar un artefacto de recogida de agua sobrante de la ducha, pensando en los usos que se le podría dar a esa agua.
  • Construir una maqueta que ilustre cómo llega el agua a nuestras casas y el camino que sigue hasta llegar al mar.
  • Construir una maqueta que indique por dónde discurren los ríos subterráneos de la zona donde vivimos.

       

Si ya habéis empezado a trabajar con los proyectos, seguro que habéis realizado actividades de contextualización, ¿nos las explicáis?

Las ideas clave para trabajar por proyectos

Tras las vacaciones de Navidad es momento de retomar nuestras rutinas escolares. Es posible que este sea el primer año que trabajáis por proyectos y que vuestras rutinas sean por ello diferentes, a lo que poco a poco os iréis acostumbrando.

Para ayudaros a seguir trabajando con Santillana Proyectos de la mejor manera posible, os recordamos las ideas clave para establecer rutinas y reforzar esta nueva metodología.

Ideas clave del trabajo por proyectos

  1. El aprendizaje significativo

La principal finalidad de la metodología de Santillana Proyectos es consolidar los aprendizajes en el alumnado para que estos sean permanentes y no se olviden tras realizar un examen. Queremos que el aprendizaje se pueda comprender, argumentar y defender, y también aplicar y utilizar en el momento adecuado, tanto dentro del ámbito escolar como fuera de él.

  1. La motivación

Para lograr que nuestro alumnado tenga buena disposición para aprender debemos considerar sus intereses, conocerlos, saber lo que los motiva, lo que les preocupa…

Una buena manera de trabajar la motivación es organizar una asamblea al comienzo del proyecto y dejar que las alumnas y alumnos expresen sus ideas y opiniones, y digan qué partes del proyecto les interesa más resolver.

  1. La realidad

Santillana Proyectos parte de situaciones reales, es decir, las alumnas y los alumnos aprenden para qué sirven los contenidos a partir de su aplicación. Además, esta metodología permite modificar los proyectos para acercarlos a la realidad concreta y específica del alumnado.

En un próximo artículo os daremos más ideas sobre cómo llevar a cabo esta contextualización.

  1. El conflicto cognitivo

Las alumnas y alumnos deben hacerse preguntas que los empuje a investigar, contrastar, reflexionar, etc. Deberemos, por tanto, animarlos a participar y a expresar sus opiniones, para que las preguntas surjan de ellos mismos.

Una buena manera de trabajar esta parte es promover debates y lluvias de ideas después de la presentación de la situación inicial.

  1. La autorregulación

La autorregulación consiste en que el alumnado sea autónomo y sepa por sí mismo qué está aprendiendo, si necesita mejorar, si le faltará tiempo para acabar lo que tiene previsto, etc. Aquí intervienen diversos factores: la autonomía, el aprender a aprender y la metacognición.

Una buena manera de trabajar la autorregulación es elaborar guiones de trabajo que definan las tareas que cada grupo de alumnas y alumnos tendrá que desarrollar y guardar un espacio de tiempo al finalizar cada tarea para valorar el trabajo realizado.

Estas ideas clave del trabajo por proyectos definen algunas de las rutinas de nuestro día a día en el aula que integraremos paulatinamente.