Consejos para contextualizar el punto de partida

En un artículo anterior, «Etapa inicial de un proyecto: el punto de partida», os expusimos los tipos de tareas que se desarrollan en la fase inicial de Santillana Proyectos. En esta ocasión, os vamos a mostrar cómo contextualizar el punto de partida y el producto final en vuestro centro.

¿Por qué contextualizar los proyectos?

El aprendizaje significativo se produce a partir de la conexión entre las nuevas ideas y las que ya conocemos, es decir: conocimientos previos, entornos conocidos, situaciones cercanas a nuestra realidad, etc. De ahí la importancia de contextualizar los proyectos.

Con el objetivo de aproximarnos al entorno o situación concreta de vuestros centros educativos, os proponemos como ejemplo la contextualización del proyecto «Navegando por el río».

¿Cómo contextualizar el punto de partida?

Lo más fácil es proponer una salida o visita a un río de vuestra ciudad, pueblo o provincia y hacer preguntas sobre él: ¿lleva siempre la misma cantidad de agua?, ¿se hacía algún uso del río en el pasado?, ¿y ahora?, ¿es natural el color de su agua?

A partir de preguntas como estas podemos iniciar el proyecto en un contexto propio.

Ahora bien, es posible que nuestro centro educativo no disponga de un río cercano. El uso del río como núcleo temático responde a un tópico de trabajo que nos sirve como «excusa» para reorganizar una serie de contenidos curriculares alrededor de un tema interesante para los niños y las niñas. No disponer de un río cercano al centro no implica que no podamos proponer escenarios alternativos que nos ayuden a trabajar el agua como un bien escaso que cuidar.

Lo primero que debemos hacer para contextualizar el proyecto es buscar lugares alternativos y cercanos en los que podamos encontrar agua: algún embalse, humedales, acequias, canales, zonas nevadas de montaña, el mar… Cualquiera de estos escenarios nos servirá para exponer las consecuencias de la acción humana sobre las aguas y la conservación de las especies de animales y plantas que allí habiten.

Incluso en aquellas zonas de España donde escasea el agua, algunos maestros nos han manifestado que han aprovechado el proyecto «Navegando por el río» para trabajar la escasez de lluvias y la desertización como modo de sensibilizar a sus alumnos sobre la preservación del agua y los riesgos del cambio climático.

¿Cómo contextualizar el producto final?

La flexibilidad que ofrecen los proyectos con respecto al punto de partida es extensible también al producto final, que podremos modificar en caso necesario. Por ejemplo, en el caso del proyecto sobre los ríos, podemos encontrar otras alternativas:

  • Hacer una presentación, mediante un lapbook, de algunos de los animales o plantas autóctonos de la zona acuática escogida.
  • Organizar una jornada sobre la protección de los humedales.
  • Diseñar un panel informativo sobre la evolución de la desertización de la zona donde vivimos.
  • Preparar un díptico informativo sobre el funcionamiento de una planta desalinizadora.
  • Organizar una campaña de concienciación sobre la preservación de una especie (planta o animal) en peligro de extinción por la contaminación/desertización de la zona donde vivimos.
  • Diseñar un artefacto de recogida de agua sobrante de la ducha, pensando en los usos que se le podría dar a esa agua.
  • Construir una maqueta que ilustre cómo llega el agua a nuestras casas y el camino que sigue hasta llegar al mar.
  • Construir una maqueta que indique por dónde discurren los ríos subterráneos de la zona donde vivimos.

       

Si ya habéis empezado a trabajar con los proyectos, seguro que habéis realizado actividades de contextualización, ¿nos las explicáis?



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