Conocemos a fondo una experiencia con Santillana Proyectos. Entrevista a Sergio Pina, docente del centro San Bartolomé

En un artículo anterior tratamos la experiencia con Santillana Proyectos del centro educativo San Bartolomé (Orihuela). Os recomendamos leer el artículo: «Una gran experiencia en el centro San Bartolomé (Orihuela)», en el que explican cómo llevaron a cabo el proyecto «Vivimos juntos».

Su experiencia nos resultó tan interesante que hemos querido profundizar más. Os presentamos a continuación la entrevista realizada a Sergio Pina, docente de Primaria e implementador de Santillana Proyectos.

Primero de todo, quisimos conocer cómo y por qué empezaron a trabajar con Santillana Proyectos:

¿Qué os motivó a utilizar Santillana Proyectos en vuestro centro?

Nos habíamos aventurado ya a trabajar por proyectos en las áreas de ciencias de la naturaleza y sociales. Pero el inicio fue un poco duro, puesto que partíamos de cero en esta metodología y no teníamos por tanto ninguna experiencia. Cuando tuvimos noticia de los proyectos Santillana, nos dimos cuenta de que nos vendría bien una ayuda, ya que la elaboración de tus propios proyectos lleva mucho trabajo y tampoco sabíamos si lo estábamos haciendo del todo bien.

Después, quisimos saber más sobre la experiencia con el proyecto «Vivimos juntos» y que nos explicaron previamente:

¿Cómo decidisteis empezar el proyecto «Vivimos juntos» simulando una carta del alcalde para pedir la ayuda de vuestros alumnos y alumnas?

Elegimos la propuesta de Santillana para el evento inicial, puesto que nos pareció bastante atractiva y la adaptamos a nuestro centro y localidad.

¿Cómo habéis utilizado el cuaderno del proyecto?

Lo utilizamos como un cuaderno con propuestas de tareas de investigación que nos conducirían a conseguir los aprendizajes necesarios para poder realizar el producto final. Teníamos que conocer nuestra localidad y sus problemas para tratar de darle soluciones.

¿En qué grandes bloques dividisteis el proyecto?

Podríamos decir que en tres:

1) Punto de partida junto a la presentación del proyecto y producto final, evaluación inicial    y formación de equipos cooperativos.

2) Tareas de investigación.

3) Elaboración y presentación del producto final.

Según habéis ido desarrollando el proyecto con los alumnos, ¿habéis introducido modificaciones?, ¿podrías comentarnos alguna?

Hemos introducido alguna tarea, como la visita de la concejala y la salida a museos, oficina de turismo y ayuntamiento. O, por ejemplo, la realización de las elecciones a alcalde o alcaldesa y la realización de los DNI.

¿Cómo habéis evaluado el proyecto y cómo valoráis el trabajo cooperativo para el desarrollo del producto final?

Para la evaluación del proyecto nos hemos basado en las rúbricas aportadas por Santillana, así que hemos tenido en cuenta las tareas del portfolio, el producto final, el proceso de aprendizaje y el trabajo cooperativo. Este último creemos que enriquece mucho la elaboración del producto final en tanto que lo hace más diverso, a la vez que favorece las relaciones interpersonales entre los alumnos y permite un enfoque desde diferentes puntos de vista.

¿Cómo reaccionaron los alumnos? ¿Se han mostrado más motivados, han participado más, han querido profundizar en algún tema del proyecto? ¿Cómo valoráis esta experiencia?

Se mostraron muy motivados desde el comienzo y sorprendidos por la carta recibida. A lo largo del proyecto han sido participativos. Desde el centro valoramos la experiencia como muy positiva.

Por lo tanto, podemos ver que siguiendo la propuesta y sugerencias de la guía didáctica del proyecto se pueden realizar experiencias muy completas. Ahora bien, ¿qué hay sobre la planificación de este proyecto y actividades? También les quisimos preguntar sobre este tema, puesto que suele preocupar a la hora de iniciar un cambio de metodología como este:

En el relato de la experiencia se exponen muchas actividades y muy diversas que requieren de una gestión previa (contactar con la concejala de Educación, realizar las visitas a los museos, simular unas elecciones, etc.). ¿Hizo falta una planificación previa a la realización del proyecto?

Evidentemente tuvimos que planificarlas, pero las ideas fueron surgiendo durante la realización del proyecto. Tenemos la suerte de tener buena relación con la concejala de Educación y ella se mostró colaborativa en todo momento.

¿Cuántos días o tiempo aproximado habéis dedicado a la preparación del proyecto? ¿Y cuántos días o sesiones os ha ocupado su desarrollo?

Estuvimos preparando el proyecto una semana antes de comenzar, en las exclusivas (horas no lectivas) y algún rato en casa. También dedicamos algún rato más durante el desarrollo del mismo porque nos iban surgiendo ideas. Pero no sabría decir el tiempo exacto. En cuanto a su desarrollo, ocupamos unas 24 sesiones más el día de excursión.

Ya hace dos años que trabajáis por proyectos, pero ¿el primer proyecto que aplicasteis era tan completo y con tanta diversidad de actividades como «Vivimos juntos»? ¿Qué diferencia hay respecto al primer proyecto o cómo creéis que habéis evolucionado con esta metodología?

Como os comentaba al principio, empezamos desde cero en esta metodología, y, por supuesto, el primero no fue tan completo ni tan diverso en actividades como este. La gran diferencia es que contamos con algo más de experiencia unido a que, desde mi punto de vista, Santillana Proyectos está muy bien estructurado, a la vez que te proponen una gran variedad de actividades. Creo que en este aspecto hemos evolucionado muy positivamente.

¿Os habéis propuesto algún nuevo reto para los próximos proyectos: introducir algún tipo de actividad, dar más autonomía a los alumnos, trabajar cooperativamente, introducir contenidos de otras áreas, etc.?

Tenemos en mente seguir con el trabajo por proyectos e ir introduciendo poco a poco contenidos de otras áreas con el fin de acabar abordando el currículo de cada una de las áreas. Por otro lado, nos gustaría profundizar más en el trabajo cooperativo.

Así pues, tal y como nos explica Sergio, se puede ir evolucionando a partir de la experiencia con el trabajo por proyectos y descubrir que cada vez realizamos proyectos más completos. Por eso mismo, es normal que en los primeros proyectos que llevemos a cabo no trabajemos todas las actividades propuestas en el cuaderno y en la guía didáctica, puesto que debemos acostumbrarnos, nosotros y nuestros alumnos y alumnas, a la nueva metodología. Y así, poco a poco, podremos ir introduciendo nuevas maneras de hacer, como, por ejemplo, trabajar cada vez de manera más cooperativa.

Como conclusión final nos quedamos con la reflexión de Sergio cuando le preguntamos qué le aporta trabajar con esta metodología:

Imágenes cedidas por el centro:

   

Esperamos que sigáis compartiendo con nosotros vuestras experiencias. Muchas gracias.

Gamificando el trabajo por proyectos en Educación Primaria

Desde hace un tiempo, el concepto de gamificación, o ludificación, ha ganado cierta relevancia en nuestra sociedad y, más concretamente, en el ámbito educativo. Si bien las definiciones pueden ser variadas, dependiendo del punto de vista, el sector en el que se utilice, etc., podríamos decantarnos por la simplicidad y definir la gamificación como el uso de elementos lúdicos en entornos no lúdicos con la finalidad de generar determinados comportamientos. Es decir, la gamificación propone utilizar elementos propios del juego para conseguir que las personas se comporten de una determinada manera.

Esta idea no es, ni mucho menos, novedosa. Ya hace tiempo que se conoce el poder motivador del juego. En la mítica escena de la película Mary Poppins (1964), Julie Andrews empieza la canción con las siguientes palabras:

In every job that must be done   

there is an element of fun.

You find the fun and snap!

The job’s a game

and every task you undertake

becomes a piece of cake.

A lark! A spree! It’s very clear to see that.

Es decir, si en cada tarea somos capaces de encontrar un elemento divertido (¡chas!), podemos convertir la tarea en un juego y, de esta forma, es más fácil de realizar.

Esta idea también la aplicamos a menudo en nuestra labor educativa, incluyendo algunos elementos propios de los juegos en las actividades y proyectos de aprendizaje.

Vamos a ver cuáles son los elementos lúdicos más habituales y de qué forma los podemos incluir en Santillana Proyectos.

Implementar el uso de niveles de experiencia

En todos y cada uno de los proyectos de aprendizaje de Santillana se propone el uso de los cargos típicos del aprendizaje cooperativo, es decir, que los alumnos puedan desempeñar una serie de tareas relacionadas con el buen funcionamiento del grupo. Estos cargos son: secretario o secretaria, portavoz, coordinador o coordinadora y supervisor o supervisora.

Una forma de gamificar estos cargos es mediante la introducción de una mecánica de niveles de experiencia. Para ello sería necesario hacer un listado de las tareas que tiene cada uno de los cargos, ordenarlos por nivel de complejidad (de menor a mayor) y dividir dicha lista por el número de niveles que decidamos.

Por ejemplo, en el caso del secretario o secretaria podríamos proponer los siguientes niveles:

  • Nivel I: tomar nota de las decisiones.
  • Nivel II: recordar las tareas pendientes.
  • Nivel III: comprobar que todos traen el material.
  • Nivel IV: mantener ordenadas las carpetas del equipo.

Al empezar el primer proyecto, todos los cargos parten del nivel I con su correspondiente primera tarea de la lista. A medida que se van realizando las tareas de forma correcta, el alumno o alumna consigue llegar al nivel II, en el cual adquiere una nueva habilidad, que en el caso del cargo de secretario es la de recordar tareas pendientes. Cuando domina esta segunda habilidad, alcanza el nivel III,  y así hasta llegar al nivel máximo de cada cargo. Una adaptación a esta idea es que, con cada nuevo nivel, además de conseguir una nueva capacidad, o responsabilidad, adquieran también algún tipo de beneficio asociado.

 

Barra de progreso del proyecto 

Otra manera de añadir una capa de gamificación a nuestros proyectos  es confeccionar una barra de progreso que nos dé una idea del nivel de consecución de las tareas que conforman el proyecto.

Para ello tan solo es necesario construir dicha barra con algún material que nos permita recortarlo con facilidad (papel de embalar, cartulinas…) y dividir dicha barra según las tareas de investigación que vayamos a realizar durante nuestro proyecto.

El punto de partida será la primera actividad de conocimientos previos, y el punto final, la presentación del producto. A medida que vamos completando tareas, iremos haciendo avanzar la barra de progreso.

Dicho momento nos puede servir para tratar con los alumnos los aprendizajes realizados, las tareas que quedan pendientes y valorar el estado general del proyecto.

 

 

Storytelling

Otro elemento interesante, y que también entra en el ámbito de la gamificación, podría ser el de fomentar la narrativa y el storytelling propio de cada uno de los proyectos. De esta forma, a medida que avanza el proyecto también vamos avanzando en una historia y descubriendo cosas nuevas sobre los personajes que hayamos creado o ampliado.

Un ejemplo podría ser inventar una historia o trasfondo al proyecto sobre el Imperio romano, que nos permita utilizarla como eje vertebrador de las tareas de investigación. El elemento motivador de esta idea es que el alumnado va descubriendo, poco a poco, la historia que se ha creado. Cada nuevo fragmento de historia es la recompensa por alguna tarea realizada correctamente.

Estas tres ideas, los niveles, la barra de progreso y el storytelling, se pueden implementar en todos los proyectos de Santillana, pero no son los únicos. En próximos artículos os traeremos nuevas ideas y consejos sobre cómo gamificar los proyectos de aprendizaje. Mientras tanto, no olvidéis explicarnos en el apartado de comentarios vuestras experiencias en el ámbito de la gamificación.

Tres ideas para diversificar los instrumentos de seguimiento de los proyectos

El trabajo por proyectos puede ser una metodología que aporte resultados muy constructivos y significativos en los procesos de enseñanza de nuestros alumnos de Primaria, pero para conseguirlo es importante que este proceso se regule y promueva el aprendizaje paso a paso y con consciencia.

Como ya vimos en el artículo «¿Qué es la evaluación formativa y formadora?», la evaluación formativa y formadora estará siempre presente en nuestros proyectos, pero ¿cómo hacemos que funcione?, ¿qué tipo de instrumentos podemos aplicar? En este artículo os ayudamos a resolver estas preguntas.

Las características de las herramientas de la evaluación reguladora

Los proyectos son sistemas vivos y por ello, a medida que vamos avanzando y el proyecto se va construyendo, puede pasar que lo que al principio estaba muy bien programado a la larga se modifique o cambie para adaptarse mejor al contexto y a los chicos y chicas. Es entonces cuando cobra mayor importancia la evaluación formativa y formadora y cuando tenemos que utilizar herramientas que nos permitan:

  • Promover un seguimiento activo del trabajo de nuestros alumnos y alumnas.
  • Desarrollar la autorregulación entre nuestro alumnado.
  • Facilitar la toma de conciencia de lo que cada alumno y alumna va aprendiendo.

Rúbricas

Es imprescindible que a lo largo del proyecto se establezcan pautas de evaluación que ayuden al alumnado a reflexionar sobre su propio aprendizaje.

En Santillana Proyectos, al finalizar cada tarea contamos con las rúbricas propuestas en los cuadernos para facilitarnos esta tarea, pero también podemos variar el instrumento utilizado por:

  • Un minicuestionario.
  • Un checklist.
  • Una diana de evaluación.

Bases de orientación

Este instrumento de la evaluación formativa y formadora sirve para orientar al alumnado sobre las tareas y actividades a realizar. También se lo conoce como guías de navegación o cartas de estudio. Se centra principalmente en responder a esta cuestión: ¿en qué debemos pensar o qué debemos hacer para resolver la tarea? Las bases de orientación permiten establecer pautas de actuación y promueven la mecanización de las actuaciones para interiorizarlas.

Para realizar una base de orientación, por ejemplo, con el proyecto «¡A merendar!», tendremos que:

  1. Plantear la pregunta guía del proyecto: ¿cómo podemos organizar una merienda saludable?
  2. Dejar que los alumnos y alumnas piensen en cómo resolver la pregunta.
  3. Ayudarles a organizar las preguntas que tienen que resolver: ¿qué es una merienda saludable?, ¿qué alimentos se consumen en una merienda?, ¿qué tipo de alimentos son saludables?, ¿qué normas de higiene hay que aplicar para manipular los alimentos de la merienda?
  4. Elaborar un listado ordenado de las acciones que habrá que llevar a cabo.

Una vez consensuado con toda la clase lo que tendremos que resolver, podemos utilizar este listado para ir revisando si vamos avanzando correctamente o no en el proyecto.

Para ayudar a nuestro alumnado a elaborar la base de orientación podemos guiarnos del índice del proyecto, así como del mapa conceptual que se encuentra en la guía didáctica.

El portfolio o carpeta de aprendizaje

Además de la revisión de los aprendizajes, los alumnos y alumnas irán generando ideas, opiniones y reflexiones sobre lo que van aprendiendo. Por ejemplo, en el proyecto «¡A merendar!», acabarán fijándose en si lo que comen en el patio, en el comedor, en casa, etc., es saludable o no. Estas reflexiones también forman parte del aprendizaje de nuestros alumnos, por lo que les podemos proponer que las guarden en su carpeta de aprendizaje.

Puesto que para elaborar el portfolio o carpeta de aprendizaje no existe un índice estándar e internacional de qué información debe contener, tendremos mucha flexibilidad para decidir cómo hacer el nuestro. Para ello podemos utilizar como punto de partida la propuesta de cuaderno de equipo que tenemos en la guía didáctica de cada proyecto. A este cuaderno podemos ir añadiendo las autoevaluaciones de cada tarea, la base de orientación elaborada y su seguimiento y las reflexiones que vayan surgiendo.

Si habéis utilizado alguno de estos instrumentos en los proyectos, explicadnos cómo ha sido la experiencia.