Trabajando por proyectos en el CEIP Josefa Amar y Borbón

Arrancamos el nuevo curso y quizá nos hemos propuesto incluir en la programación algún proyecto. La profesora Toñi Morcillo Barrilero, del CEIP Josefa Amar y Borbón, de Zaragoza, ha compartido con nosotros su experiencia con Santillana Proyectos para que nos hagamos una idea de cómo son, qué implica su realización, etc.

En el siguiente artículo voy a contaros cómo la metodología de proyectos no es exclusiva de Educación Infantil y los cursos de los niños y niñas más pequeños de la etapa de Primaria. En el CEIP Josefa Amar y Borbón, de Zaragoza, desarrollé el proyecto «Somos exploradores», del nivel III, de la editorial Santillana con mis 25 alumnos de sexto de Primaria.

Durante tres meses, acompañaron a Marco Polo en sus viajes por Asia y descubrieron América junto con Cristóbal Colón, encontraron al mismísimo doctor Livingston, escalaron el Everest y en la Antártida los esperaban Amundsen y Scott.

A través de sus viajes, los alumnos han aprendido la evolución de los métodos de conservación de los alimentos, el perfeccionamiento de los tejidos para que abriguen sin que pesen, el avance de las medicinas gracias a las vacunas, y hasta han conocido curiosos instrumentos de navegación de diferentes épocas.

Cómo trabajamos por proyectos

Trabajar por proyectos es una gratificante aventura en la que todos exploramos el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los alumnos y alumnas protagonistas de este proyecto han trabajado por grupos cooperativos de cuatro alumnos, desarrollando la autonomía personal y favoreciendo las relaciones interpersonales. Todos aquellos que tenían tabletas propias en su casa las han traído a la escuela para trabajar con ellas, y aquellos que no disponían de este recurso TIC han utilizado las tabletas del colegio. El proyecto se ha llevado a cabo a través del soporte digital de la editorial Santillana, una web cerrada donde los alumnos pueden encontrar todo tipo de recursos: vídeos, fotografías, testimonios, esquemas, definiciones, mapas, etc.

No solo hemos utilizado el material de la editorial, sino que hemos ampliado actividades relacionadas, sobre todo, con el área de Lengua. Así, les hemos propuesto lecturas relativas al tema para, a partir de ellas, trabajar el vocabulario, la gramática y la sintaxis. Se han realizado murales de cada una de las épocas trabajadas, buscando siempre la relación entre los diferentes hechos históricos, y se han elaborado maquetas e instrumentos de diversos objetos estudiados.

En esta metodología se parte de una o varias preguntas iniciales que nacen de la curiosidad e intereses de los alumnos. A partir de ellas, comienza la investigación que dará lugar a un producto final, en nuestro caso los murales sobre lo aprendido y la película elaborada a modo de resumen en la que los alumnos viajan a través del tiempo. La difusión es una parte importante en el aprendizaje por proyectos y, en nuestro caso, lo hicimos subiendo el producto final a la web del centro, al blog del aula, y realizamos una sesión de difusión para las familias en la que, en horario lectivo, los chicos y chicas expusieron sus conclusiones y se proyectó la película elaborada.

Posteriormente, uno de los periódicos de la ciudad publicó nuestra experiencia.

El proyecto ha profundizado en la adquisición de todas las competencias clave y, asimismo, ha trabajado objetivos y contenidos de las áreas de Lengua, Matemáticas, Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales, Educación Plástica y Valores Sociales y Cívicos.

La evaluación

La evaluación del proyecto es una evaluación del proceso; lo que importa no es tanto el producto final, sino las competencias adquiridas a lo largo del proceso de aprendizaje. Esta evaluación permite que el alumno, en todo momento, sepa en qué lugar del proceso se encuentra: lo que ha aprendido y lo que le queda por aprender.

Como instrumentos de evaluación se han utilizado el porfolio y las rúbricas, evaluando tanto el proyecto como el trabajo cooperativo, sin olvidar la evaluación de la propia práctica docente, la cual nos permite detectar errores y realizar propuestas de mejora para próximos proyectos.

Para la evaluación de los aprendizajes se usó el porfolio individual, al cual cada alumno iba incorporando de forma cronológica los trabajos realizados: lecturas, esquemas, dibujos, actividades, mapas, etc., elaborando una portada para su entrega al final del proyecto. Y, a su vez, estos se evaluaron mediante una rúbrica.

Respecto a la evaluación del trabajo cooperativo, también se usó la rúbrica como instrumento de evaluación.

Esta evaluación del proceso se hizo en tres momentos a lo largo del proyecto (al final de cada mes), valiéndonos de los modelos de rúbricas facilitados por la guía del proyecto, y esta evaluación fue realizada por los propios alumnos (autoevaluación).

Con esta metodología se dota al alumnado de estrategias y herramientas para resolver problemas atendiendo a la individualidad de cada uno de ellos, teniendo siempre presente la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner.

Para concluir, me gustaría enumerar las fortalezas del proyecto llevado a cabo:

  • Formato y diseño del cuaderno del alumno.
  • Los recursos web.
  • Las rúbricas para la evaluación.
  • El contenido propio del proyecto, en este caso todo lo relativo a los descubrimientos a lo largo de la historia.
  • La elaboración del porfolio.
  • Las actividades manipulativas de construcción de inventos como la brújula.
  • La reflexión sobre el trabajo que se incluye al final de cada apartado de contenido.

Agradecemos a Toñi Morcillo Barrilero su colaboración con este blog y esperamos que su experiencia os facilite la aplicación de Santillana Proyectos en vuestras aulas.



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