Trabajo por proyectos con docencia compartida en el colegio San José Dominicas de Las Palmas de Gran Canaria

Cada vez son más los centros educativos que trabajan con Santillana Proyectos, y también más los que se aventuran a compartir su experiencia. En esta ocasión os presentamos el uso que hacen de los proyectos en el colegio San José Dominicas de Las Palmas de Gran Canaria.

El pasado mes de enero les hicimos una visita. A continuación, os explicamos lo que pudimos observar, las experiencias que compartieron con nosotros y cómo fue la sesión de formación posterior.

El proyecto «Bichos y más bichos»

Por la mañana, visitamos el aula de tercero de Educación Primaria y observamos a un grupo de 75 niños y niñas que trabajaban con el proyecto «Bichos y más bichos» de Nivel II todos a la vez. Esa observación en el aula fue acompañada de una formación-seguimiento de los proyectos por la tarde.

Al llegar al aula, lo primero que nos sorprendió fue encontrarnos con un gran espacio sin separaciones para los tres grupos de tercero. En ese curso en concreto, se lleva a cabo lo que se conoce como docencia compartida. ¿Qué significa eso? Significa que los tres grupos de tercero de Primaria se encuentran juntos en un espacio compartido con tres tutores o tutoras. Esta metodología se lleva a cabo en algunos centros de España y es muy gratificante para los docentes, ya que el peso de la conducción de la clase se distribuye entre los tres tutores.

El uso estratégico de este tipo de organización del alumnado responde muy bien al trabajo por proyectos. En ocasiones, cuando se visualiza un vídeo o se realiza la exposición de un contenido por parte del docente, el grupo permanece junto. En ese momento, mientras uno de los tutores o tutoras realiza la explicación o gestiona la PDI, los otros dos pueden ayudar a gestionar el silencio en el aula, o bien estar preparando el material que posteriormente se pudiera utilizar, o bien ofrecer una atención más personalizada a aquel alumnado que lo requiera. En la siguiente imagen tenemos un ejemplo del colegio San José Dominicas.

En otras ocasiones, cuando la actividad de la tarea del proyecto lo requiere porque el alumnado debe trabajar de forma individual, en parejas o en grupo, los grupos se separan para ser gestionados por su tutora o tutor de referencia.

Así, por ejemplo, mientras se llevaba a cabo el recordatorio de la sesión anterior, todo el alumnado permaneció junto sentado en sus sillas. En cambio, cuando posteriormente algunos alumnos y alumnas tenían que exponer delante de su clase la investigación realizada, el alumnado se sentaba, en asamblea, alrededor de su tutor de referencia, dando lugar a una atención más personalizada.

La visión subyacente, como se comentaba, es que hay actividades que pueden ser conducidas por un único tutor (como la visualización de un vídeo o una explicación de la tarea a realizar), mientras que otras actividades necesitarán de una mayor personalización del aprendizaje (como la exposición de los conocimientos aprendidos o la revisión de los cuadernos), siendo necesario gestionarlas por los tres tutores a la vez.

Por ejemplo, la corrección de las tareas la realiza el tutor o tutora de referencia para su alumnado.

En el caso de que algún alumno o alumna tenga dudas durante una exposición, realiza la pregunta al tutor que en aquel momento dirige la actividad. En cambio, cuando los niños y las niñas se sientan en sus mesas para llevar a cabo un trabajo individual, por parejas o en equipos cooperativos, suelen dirigirse a su tutor o tutora de referencia, aunque puedan dirigirse también a los otros tutores. Esto hace que el alumnado se sienta más atendido y que el profesorado conozca al resto de alumnos y alumnas y pueda aportar al tutor de referencia las observaciones correspondientes en el momento de la evaluación.

Felicitamos al equipo del colegio San José Dominicas de Las Palmas de Gran Canaria por el gran trabajo que están realizando con Santillana Proyectos.

¿Os animáis a explicarnos vuestra experiencia?

7 de abril, Día Internacional de la Salud, en relación con los proyectos «¡Me siento bien!» y «¡Cuánto hemos crecido!»

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud más graves del siglo XXI. El problema se da a nivel mundial y lejos de ir disminuyendo está aumentando progresivamente a un ritmo alarmante en países de bajos y medianos ingresos. Esto se debe por un lado a la adquisición de malos hábitos alimenticios y, por otro, al sedentarismo que se da en muchos niños y niñas.

Los niños y niñas obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta, por lo que tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades cardiovasculares o diabetes.

Desde la escuela debemos dar respuesta a aquellos problemas que nos plantea la sociedad en la que vivimos y de la cual somos partícipes, y abordar la situación desde un punto de vista formativo. Pero ¿cómo podemos dar respuesta a este problema que se nos plantea?

Desde la escuela trabajamos contenidos relacionados con la salud, normas de higiene y aseo personal, pero no podemos olvidar que si queremos que este sea efectivo hemos de crear hábitos en nuestro alumnado. Por tanto, es imprescindible que tomen conciencia de la importancia de tener hábitos saludables al mismo tiempo que inculcamos rutinas para ello.

Y qué mejor manera que «aprender haciendo» mediante tareas de investigación que favorezcan un aprendizaje más significativo en la etapa infantil.

A continuación, os presentamos algunos ejemplos y propuestas de cómo trabajamos los hábitos saludables desde Santillana Proyectos.

  1. ¡Me siento bien!

Como punto de partida de este proyecto podemos ver el vídeo publicitario del Consejo Superior de Deportes titulado 100 palabras que definen la vida de un deportista, en el que aparecen deportistas profesionales de diferentes disciplinas definiendo qué es el deporte con una palabra. A partir del visionado iniciamos un debate con los alumnos y alumnas en el que les pedimos que piensen qué tendrían que hacer en sus vidas para llegar a ser deportistas profesionales y les dirigimos hacia la idea de tener una vida saludable. Luego se los anima a trabajar sobre estas ideas a través de una serie de cuestiones que aparecen en el cuaderno.

Otra manera interesante de empezar sería la de solicitar la asistencia de algún deportista conocido de la localidad al aula para que les explique su día a día; incluso podríamos solicitar la asistencia de un deportista con discapacidad, siempre que esto sea posible. De esta forma podemos provocar un mayor interés para iniciar las tareas de investigación.

¿Qué es la salud? ¿Cómo podemos estar sanos?

Para hacerles reflexionar sobre el concepto de salud en un sentido amplio podemos animarlos a buscar información (en el espacio web) sobre ello y después organizar un debate. Luego les propondremos que elaboren en equipo un texto resumido en el que argumenten qué es para ellos la salud trabajando así la capacidad de síntesis. Por último, se leerán los resúmenes en el aula.

Para hacerles conscientes de la importancia de tener unos hábitos de higiene personal podemos realizar el siguiente experimento basándonos en el método científico:

  • Pedimos a los niños y niñas que salgan al patio y se ensucien las manos.
  • Les proporcionamos dos rebanadas de pan de molde para que pasen las manos sucias por una y la guarden en una bolsa térmica.
  • Les pedimos que se laven bien las manos en el lavabo y que pasen las manos por la otra rebanada y la depositen en otra bolsa.
  • Lanzamos hipótesis sobre qué sucederá y las escribimos en una ficha, así como los procesos llevados a cabo y los materiales utilizados.
  • Por último, esperamos unos días para ver qué sucede y comprobar si sus hipótesis se han cumplido o no.

De esta forma comprobarán que las poblaciones de microbios crecen de manera distinta según tengan las manos limpias o sucias.

¿Tenemos una alimentación saludable? ¿Nuestros hábitos son saludables?

Si ya hemos trabajado con nuestro alumnado la alimentación saludable, la identificación de los principales tipos de nutrientes y en qué tipos de alimentos se encuentran y cuáles debemos consumir con mayor o menor frecuencia, podemos proponer las siguientes actividades para complementar la tarea «Las comidas del día» del proyecto «¡A merendar!»:

 

  • Durante una semana anotarán en una tabla todos los alimentos que consumen cada día en cada momento concreto (desayuno, almuerzo, comida, merienda, cena), así como el tipo de actividad que realizan, si practican deporte o no, durante cuánto tiempo, a qué hora se acuestan y a cuál se levantan para calcular las horas que descansan, qué tiempo le dedican al uso de la tecnología, etc.
  • Una vez pasada la semana analizarán junto a sus compañeras y compañeros si sus hábitos son saludables o no. Gracias a este registro les hacemos tomar conciencia de cuáles son sus hábitos y si han de modificarlos o no.
  1. ¡Cuánto hemos crecido!

En este proyecto se trabajan las diferentes etapas de la vida desde la infancia hasta la vejez. En una de las tareas de investigación se tratan los cuidados y hábitos saludables en las distintas etapas. Dado que cada etapa requiere una alimentación y unos hábitos diferentes, podemos proponer a nuestro alumnado que investigue por equipos qué hábitos se recomiendan en cada una de las etapas de la vida y elabore un mural sobre ello para exponerlo en clase. Para ello podemos pedirles que consulten la pirámide NAOS que publica el Ministerio de Sanidad, así como las recomendaciones sobre la actividad física para la salud según la OMS para cada uno de los grupos de edad.

Otra de las actividades que se nos plantea es la elaboración de una encuesta sobre las actividades de ocio y tiempo libre de niños, adolescentes, adultos y ancianos. Dividiremos a los niños y niñas en cuatro grupos para centrarse en cada grupo de edad.

  • Primero, formularán las preguntas que van a incluir en la encuesta (en el cuaderno tienen algunos ejemplos).
  • Después, realizarán las preguntas de forma individual a personas de su entorno y anotarán sus respuestas.
  • Por último, por equipos, organizarán los resultados, los analizarán, extraerán conclusiones y las expondrán en clase.

Para finalizar se les plantea una actividad en la que han de elaborar un plan semanal con horarios y actividades saludables que escribirán en una plantilla a modo de planificación de rutinas. En ellas establecerán unos horarios de estudio o trabajo, comidas y actividades de ocio que nos ayuden a tener una vida más saludable de manera personalizada.

Con cada una de estas propuestas lo que se pretende es que el alumnado comprenda la necesidad de tener unos hábitos saludables y establecer rutinas que los ayuden a tener una vida más sana.

Es importante que nuestro alumnado conozca y aprenda cuáles son los hábitos saludables, pero sobre todo que los asuma como rutinas que le sirvan para tener una vida más plena.

Estas son algunas ideas que os proponemos desde nuestros proyectos, vinculadas a un tema que debemos abordar en los centros.