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Sinopsis de expertos en educación sobre resultados, aportaciones…, de esta metodología en el desarrollo madurativo y cognitivo del alumnado.

Usar el cuaderno de equipo de Santillana Proyectos

En Santillana Proyectos, apostamos por el trabajo cooperativo para la realización de las tareas de investigación. Tal es así que al inicio de todos los proyectos podéis encontrar una propuesta para organizar el trabajo en equipos cooperativos.

Además, en artículos anteriores os presentamos otras propuestas para incluir el trabajo cooperativo en vuestros proyectos:

Antes de trabajar de manera cooperativa…

Si ya conocéis un poco las características del trabajo cooperativo, sabréis que este requiere de diferentes factores para poder ser efectivo, es decir, para que nuestro alumnado trabaje de manera cooperativa antes tiene que aprender a hacerlo.

El primero de estos aprendizajes consiste en conocernos, por eso antes de emplear el trabajo cooperativo en los proyectos debemos realizar dinámicas de cohesión para que nuestro alumnado conozca con quién va a trabajar. Después, formaremos los grupos y les mostraremos cómo se trabaja de manera cooperativa usando algunas de las estructuras que os hemos propuesto en los artículos y en el Manual de formación docente.

Si todavía estamos en esta fase, podemos trabajar igualmente los proyectos, pero en grupos esporádicos y no en grupos cooperativos formales.

Preparación del trabajo cooperativo

Una vez que sepamos qué producto vamos a realizar y qué vamos a aprender, podemos empezar a organizarnos.

Para ello os proponemos que en cada grupo se creen y se asuman roles y responsabilidades:

  • Secretaria/secretario.
  • Portavoz.
  • Coordinadora/coordinador.
  • Supervisora/supervisor.

Dentro de cada grupo hay que decidir quién se hará cargo de cada rol. Esta asignación puede realizarla cada grupo o, si es el primer proyecto que llevamos a cabo de esta manera, podemos distribuir directamente nosotros los roles. Si lo hacemos así, debemos seleccionar al alumno o alumna que creemos que puede hacerlo mejor, puesto que al ser el primero en asumir este cargo será el referente que tengan los demás cuando les toque a ellos desempeñarlo.

Cómo usar el cuaderno del equipo

En el libro del docente de cada proyecto disponéis de toda la información y plantillas para usar el cuaderno del equipo:

  1. Composición del equipo: se deciden los roles que asume cada miembro del equipo y se pone un nombre al equipo. También pueden inventarse un logo o hacerse una foto de grupo y añadirla a la plantilla.
  2. Plan del equipo: el equipo se organiza. Decidimos como grupo en qué queremos focalizar nuestro trabajo (entendernos mejor sin discutir, hacer que todos colaboren, etc.) y también como participantes individuales pensamos en nuestro propósito (participar en todas las decisiones, decir mi opinión respetando la de los otros, ayudar a mejorar la presentación del trabajo, etc.).
  3. Diario de las sesiones: se registra el trabajo del equipo analizando si estamos siguiendo la planificación prevista, cómo hemos trabajado en el equipo (si hemos tenido conflictos, dificultades, etc.) y qué hemos aprendido. Este registro se puede realizar al finalizar cada sesión o cada tarea de investigación.
  4. Revisión del plan de equipo: hay dos tipos de evaluación del trabajo en equipo: una individual y otra en equipo. La valoración individual es la que se realiza con la plantilla que cada alumna o alumno tiene en su dosier del proyecto, mientras que la valoración del equipo se hace con la plantilla que se proporciona en el libro del docente.

Aun así, os proponemos otros consejos para cuando estéis usando este material:

  • En el diario de sesiones, aunque el/la secretario/a se encargue de escribir, la decisión sobre qué escribir debe realizarse por consenso. También podríamos optar por que cada vez sea un miembro del grupo el que exprese su posición o punto de vista de esa sesión o tarea, pero de esta manera los demás miembros del grupo no tendrían opción a debatir si tienen otro punto de vista y/o corregir a su compañera o compañero si su reflexión no ha sido acertada.
  • La primera vez que utilicemos el cuaderno del equipo nos requerirá más tiempo, puesto que tendremos que explicar qué hacer en cada momento y proporcionar más pautas a los equipos sobre cómo aplicarlo. A medida que vayamos realizando varios proyectos y nuestro alumnado esté acostumbrado a usar el cuaderno del equipo, veremos cómo ganan en autonomía tanto a la hora de rellenar el cuaderno del equipo como a la hora de realizar las tareas.
  • Una buena opción antes de valorar el trabajo del equipo es realizar primero una individual. Cada miembro del equipo piensa individualmente cómo ha funcionado el trabajo en equipo y después lo pone en común con los demás. De las reflexiones y discusión de todos los miembros del equipo saldrá la evaluación que se registra en la plantilla de revisión del plan de equipo.

El uso del cuaderno del equipo requiere también de un proceso de aprendizaje que se llevará a cabo con el trabajo en varios proyectos Santillana. A medida que lo vayamos usando, más provecho le iremos sacando e irá funcionando mejor con nuestro alumnado.

La evaluación en Santillana Proyectos

Actualmente entendemos la evaluación como un proceso de recogida de información para valorar y tomar decisiones sobre el aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas. Por tanto, no estamos hablando únicamente de una evaluación que cualifica, sino de una evaluación que usamos para regular el aprendizaje de nuestro alumnado.

En el artículo ¿Qué es la evaluación formativa y formadora? ya os presentamos las ideas clave para tener en cuenta sobre la nueva evaluación:

  • Recoge información sobre el proceso de aprendizaje.
  • Se aplica en diferentes momentos de una secuencia de aprendizaje o proyecto.
  • Se utiliza para regular el aprendizaje.
  • La aplican tanto los maestros y maestras como el alumnado.

¿Cómo aplicamos la evaluación con Santillana Proyectos?

Siguiendo la secuencia normal de un proyecto, podemos ir aplicando la evaluación formativa y formadora de la siguiente manera:

  1. Conocer el punto de partida de nuestro alumnado

Es lo que conocemos como evaluación diagnóstica o inicial. Nos proporciona información sobre en qué aspectos habrá que profundizar, cuáles serán nuevos, cuáles podemos trabajar más superficialmente, etc.

En Santillana Proyectos, este tipo de actividades están siempre al principio de los proyectos y se titulan «Qué sabemos sobre…».

Estas actividades también las podemos retomar al final del proyecto para valorar lo que cada alumno y alumna sabía al inicio del proyecto y lo que sabe al finalizarlo.

  1. Las actividades de aprendizaje también nos dan información para la evaluación

Si entendemos la evaluación como una herramienta para la mejora del aprendizaje, esta no tiene por qué ser una acción externa al proceso de enseñanza aprendizaje, sino que las actividades de aprendizaje pueden ser a la vez actividades de evaluación. Es decir, cualquier momento o cualquier actividad es óptima para revisar el aprendizaje de nuestro alumnado y valorar si hay que ayudarle o no.

Por tanto, en Santillana Proyectos debemos planificar, en función de lo que queremos evaluar, qué actividades nos proporcionarán esa información. Por ejemplo, si queremos evaluar el tratamiento de la información y la búsqueda en la red, nos apuntaremos este indicador al lado de las actividades marcadas con el icono.

  1. Implicar a los alumnos y alumnas en su aprendizaje y evaluación

Al final de cada tarea encontraremos actividades de autoevaluación en las que los alumnos y alumnas podrán hacer una reflexión y valoración de su propio proceso con esta tarea.

En cada proyecto se pueden encontrar unas rúbricas de evaluación. Estas están dirigidas a evaluar diferentes estrategias, actividades y momentos del proyecto, desde el trabajo cooperativo, la exposición oral o el producto realizado. Son instrumentos que desarrollan y fomentan la evaluación formativa y promueven el aprendizaje con su utilización.

  1. Valorar todo el conjunto del proyecto

Por último, encontramos el momento final del proyecto, donde se evalúa el conjunto de lo aprendido, se recogen las ideas que durante todo el proyecto se han ido desarrollando y el alumnado demostrará qué ha aprendido. Planteada de esta manera, la evaluación final tiene una intención sumativa y certificadora.

En los proyectos, toda esta información se hace visible en los ejercicios titulados «¿Qué he aprendido?», donde se recogen las ideas generales del proyecto vinculadas a conceptos clave y competencias básicas de la asignatura, junto con una valoración personal del alumnado.

Con ayuda de este artículo, los consejos, propuestas e instrumentos de la guía docente de cada proyecto, aplicaréis la evaluación en los tres momentos imprescindibles del proceso de aprendizaje, implicaréis al alumnado y favoreceréis la toma de conciencia de su proceso de aprendizaje y evaluación, ayudando así a un mayor desarrollo de la autonomía de los niños y niñas.

Os animamos a realizar esta secuencia evaluativa en los proyectos que vayáis a afrontar en el aula y que nos contéis cómo os ha resultado vuestra experiencia.

Mural de seguimiento, una herramienta para no perder el hilo

Los proyectos pretenden potenciar el desarrollo de las competencias y, para ello, usamos un tipo de evaluación formativa, es decir, una evaluación que se preocupa del seguimiento del alumno y de revisar su aprendizaje a lo largo del mismo. Además, ya hemos trabajado en otros artículos la importancia de la metacognición por parte de los alumnos y alumnas, es decir, la toma de conciencia de lo que están aprendiendo. Pero seguro que muchos de vosotros os preguntáis cómo lo hacemos real. ¿Qué podemos hacer para conseguir estos propósitos?

En este artículo os presentamos una propuesta para ayudaros con el seguimiento del proyecto y la toma de conciencia por parte del alumnado (si necesitáis recordar información sobre la evaluación formativa os recomendamos leer el artículo ¿Qué es la evaluación formativa y formadora?

¿Qué es el mural de seguimiento?

El mural de seguimiento es un recurso que podemos utilizar en el aula y que favorece la asimilación de contenidos al mismo tiempo que facilita la presentación de nuevos conceptos a trabajar y/o el repaso de lo ya trabajado durante el proyecto.

Para ello podemos utilizar un tablón de corcho o un papel continuo en la pared (como podéis ver en las imágenes), de manera que el alumnado pueda acceder de forma visual a aquellos contenidos, tareas y aprendizajes realizados o por realizar en el proyecto que nos ocupa, siendo para ellos y para nosotros mismos una guía visual de gran utilidad en la que se puede ver de dónde partimos, dónde nos encontramos y qué nos queda por hacer.

Haremos un pequeño inciso en el aspecto visual antes de abordar la siguiente cuestión: como docentes, debemos tener en cuenta los distintos canales de aprendizaje (visual, kinestésico y auditivo) a través de los cuales los niños y niñas aprenden. Al mismo tiempo, debemos ser conscientes de que estos se encuentran interrelacionados entre sí y de que no todos aprendemos de la misma forma, por lo que debemos potenciar todos y cada uno de ellos.

A pesar de que, como resulta evidente, con este recurso potenciamos más el canal visual, también se favorece el canal auditivo y kinestésico, como veremos más adelante.

¿Cómo y cuándo puedo utilizar el mural de seguimiento en el aula? Os proponemos dos modelos

Por un lado, tenemos la alternativa de ir colocando en el mural los conceptos trabajados tras la finalización de cada tarea de investigación para que, tarea a tarea, vayamos construyendo el mural y dejando constancia de ese aprendizaje.

Por otro lado, tenemos la realización de un mapa conceptual que muestre, de forma organizada, los contenidos más importantes del proyecto. Aquí podemos ir elaborando el esquema contenido a contenido, tarea a tarea, o elaborarlo desde el comienzo del proyecto para tener una visión global del mismo.

*En el dosier del profesorado tenéis un mapa conceptual para cada proyecto que os sirve de guía.

Un buen momento para hacer uso de este recurso puede ser al comienzo de cada sesión. Durante los primeros minutos de clase podemos dejar que el alumnado se siente delante del mural (o desde su propio asiento, según la distribución de nuestra aula) para establecer con ellos un debate a modo de asamblea sobre los contenidos trabajados, recordando todo lo tratado en sesiones anteriores. Seguidamente adelantaremos aquello que vamos a trabajar en esta sesión, permitiendo que los niños y niñas puedan tener una visión global y más contextualizada del proyecto: de esta forma favorecemos la asimilación de conceptos a la vez que potenciamos la expresión oral y la competencia comunicativa, ya que dejamos que sean los propios alumnos quienes expliquen los contenidos abordados en cada tarea de investigación. También resulta muy interesante dejar que se levanten y señalen las imágenes para apoyar su explicación, permitiendo una mayor y mejor comprensión de los contenidos. Así estaremos teniendo en cuenta los distintos canales de aprendizaje que mencionamos anteriormente.

Otro momento en el que podemos utilizar este recurso es al final de la sesión, durante los últimos minutos de clase, a modo de metacognición. Esto nos permitirá detectar dificultades de aprendizaje en nuestro alumnado además de potenciar la autoevaluación.

En definitiva, el mural de seguimiento es un recurso para utilizar en nuestra aula que resulta de gran utilidad para la asimilación y repaso de contenidos, guía de trabajo o incluso para detectar dificultades de aprendizaje en determinados conceptos por parte de nuestro alumnado. Además, en él ponemos en marcha las diferentes formas con las que niños y niñas aprenden y con el que fomentamos particularmente la competencia comunicativa.