Artículos

Sinopsis de expertos en educación sobre resultados, aportaciones…, de esta metodología en el desarrollo madurativo y cognitivo del alumnado.

La evaluación en Santillana Proyectos

Actualmente entendemos la evaluación como un proceso de recogida de información para valorar y tomar decisiones sobre el aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas. Por tanto, no estamos hablando únicamente de una evaluación que cualifica, sino de una evaluación que usamos para regular el aprendizaje de nuestro alumnado.

En el artículo ¿Qué es la evaluación formativa y formadora? ya os presentamos las ideas clave para tener en cuenta sobre la nueva evaluación:

  • Recoge información sobre el proceso de aprendizaje.
  • Se aplica en diferentes momentos de una secuencia de aprendizaje o proyecto.
  • Se utiliza para regular el aprendizaje.
  • La aplican tanto los maestros y maestras como el alumnado.

¿Cómo aplicamos la evaluación con Santillana Proyectos?

Siguiendo la secuencia normal de un proyecto, podemos ir aplicando la evaluación formativa y formadora de la siguiente manera:

  1. Conocer el punto de partida de nuestro alumnado

Es lo que conocemos como evaluación diagnóstica o inicial. Nos proporciona información sobre en qué aspectos habrá que profundizar, cuáles serán nuevos, cuáles podemos trabajar más superficialmente, etc.

En Santillana Proyectos, este tipo de actividades están siempre al principio de los proyectos y se titulan «Qué sabemos sobre…».

Estas actividades también las podemos retomar al final del proyecto para valorar lo que cada alumno y alumna sabía al inicio del proyecto y lo que sabe al finalizarlo.

  1. Las actividades de aprendizaje también nos dan información para la evaluación

Si entendemos la evaluación como una herramienta para la mejora del aprendizaje, esta no tiene por qué ser una acción externa al proceso de enseñanza aprendizaje, sino que las actividades de aprendizaje pueden ser a la vez actividades de evaluación. Es decir, cualquier momento o cualquier actividad es óptima para revisar el aprendizaje de nuestro alumnado y valorar si hay que ayudarle o no.

Por tanto, en Santillana Proyectos debemos planificar, en función de lo que queremos evaluar, qué actividades nos proporcionarán esa información. Por ejemplo, si queremos evaluar el tratamiento de la información y la búsqueda en la red, nos apuntaremos este indicador al lado de las actividades marcadas con el icono.

  1. Implicar a los alumnos y alumnas en su aprendizaje y evaluación

Al final de cada tarea encontraremos actividades de autoevaluación en las que los alumnos y alumnas podrán hacer una reflexión y valoración de su propio proceso con esta tarea.

En cada proyecto se pueden encontrar unas rúbricas de evaluación. Estas están dirigidas a evaluar diferentes estrategias, actividades y momentos del proyecto, desde el trabajo cooperativo, la exposición oral o el producto realizado. Son instrumentos que desarrollan y fomentan la evaluación formativa y promueven el aprendizaje con su utilización.

  1. Valorar todo el conjunto del proyecto

Por último, encontramos el momento final del proyecto, donde se evalúa el conjunto de lo aprendido, se recogen las ideas que durante todo el proyecto se han ido desarrollando y el alumnado demostrará qué ha aprendido. Planteada de esta manera, la evaluación final tiene una intención sumativa y certificadora.

En los proyectos, toda esta información se hace visible en los ejercicios titulados «¿Qué he aprendido?», donde se recogen las ideas generales del proyecto vinculadas a conceptos clave y competencias básicas de la asignatura, junto con una valoración personal del alumnado.

Con ayuda de este artículo, los consejos, propuestas e instrumentos de la guía docente de cada proyecto, aplicaréis la evaluación en los tres momentos imprescindibles del proceso de aprendizaje, implicaréis al alumnado y favoreceréis la toma de conciencia de su proceso de aprendizaje y evaluación, ayudando así a un mayor desarrollo de la autonomía de los niños y niñas.

Os animamos a realizar esta secuencia evaluativa en los proyectos que vayáis a afrontar en el aula y que nos contéis cómo os ha resultado vuestra experiencia.

Mural de seguimiento, una herramienta para no perder el hilo

Los proyectos pretenden potenciar el desarrollo de las competencias y, para ello, usamos un tipo de evaluación formativa, es decir, una evaluación que se preocupa del seguimiento del alumno y de revisar su aprendizaje a lo largo del mismo. Además, ya hemos trabajado en otros artículos la importancia de la metacognición por parte de los alumnos y alumnas, es decir, la toma de conciencia de lo que están aprendiendo. Pero seguro que muchos de vosotros os preguntáis cómo lo hacemos real. ¿Qué podemos hacer para conseguir estos propósitos?

En este artículo os presentamos una propuesta para ayudaros con el seguimiento del proyecto y la toma de conciencia por parte del alumnado (si necesitáis recordar información sobre la evaluación formativa os recomendamos leer el artículo ¿Qué es la evaluación formativa y formadora?

¿Qué es el mural de seguimiento?

El mural de seguimiento es un recurso que podemos utilizar en el aula y que favorece la asimilación de contenidos al mismo tiempo que facilita la presentación de nuevos conceptos a trabajar y/o el repaso de lo ya trabajado durante el proyecto.

Para ello podemos utilizar un tablón de corcho o un papel continuo en la pared (como podéis ver en las imágenes), de manera que el alumnado pueda acceder de forma visual a aquellos contenidos, tareas y aprendizajes realizados o por realizar en el proyecto que nos ocupa, siendo para ellos y para nosotros mismos una guía visual de gran utilidad en la que se puede ver de dónde partimos, dónde nos encontramos y qué nos queda por hacer.

Haremos un pequeño inciso en el aspecto visual antes de abordar la siguiente cuestión: como docentes, debemos tener en cuenta los distintos canales de aprendizaje (visual, kinestésico y auditivo) a través de los cuales los niños y niñas aprenden. Al mismo tiempo, debemos ser conscientes de que estos se encuentran interrelacionados entre sí y de que no todos aprendemos de la misma forma, por lo que debemos potenciar todos y cada uno de ellos.

A pesar de que, como resulta evidente, con este recurso potenciamos más el canal visual, también se favorece el canal auditivo y kinestésico, como veremos más adelante.

¿Cómo y cuándo puedo utilizar el mural de seguimiento en el aula? Os proponemos dos modelos

Por un lado, tenemos la alternativa de ir colocando en el mural los conceptos trabajados tras la finalización de cada tarea de investigación para que, tarea a tarea, vayamos construyendo el mural y dejando constancia de ese aprendizaje.

Por otro lado, tenemos la realización de un mapa conceptual que muestre, de forma organizada, los contenidos más importantes del proyecto. Aquí podemos ir elaborando el esquema contenido a contenido, tarea a tarea, o elaborarlo desde el comienzo del proyecto para tener una visión global del mismo.

*En el dosier del profesorado tenéis un mapa conceptual para cada proyecto que os sirve de guía.

Un buen momento para hacer uso de este recurso puede ser al comienzo de cada sesión. Durante los primeros minutos de clase podemos dejar que el alumnado se siente delante del mural (o desde su propio asiento, según la distribución de nuestra aula) para establecer con ellos un debate a modo de asamblea sobre los contenidos trabajados, recordando todo lo tratado en sesiones anteriores. Seguidamente adelantaremos aquello que vamos a trabajar en esta sesión, permitiendo que los niños y niñas puedan tener una visión global y más contextualizada del proyecto: de esta forma favorecemos la asimilación de conceptos a la vez que potenciamos la expresión oral y la competencia comunicativa, ya que dejamos que sean los propios alumnos quienes expliquen los contenidos abordados en cada tarea de investigación. También resulta muy interesante dejar que se levanten y señalen las imágenes para apoyar su explicación, permitiendo una mayor y mejor comprensión de los contenidos. Así estaremos teniendo en cuenta los distintos canales de aprendizaje que mencionamos anteriormente.

Otro momento en el que podemos utilizar este recurso es al final de la sesión, durante los últimos minutos de clase, a modo de metacognición. Esto nos permitirá detectar dificultades de aprendizaje en nuestro alumnado además de potenciar la autoevaluación.

En definitiva, el mural de seguimiento es un recurso para utilizar en nuestra aula que resulta de gran utilidad para la asimilación y repaso de contenidos, guía de trabajo o incluso para detectar dificultades de aprendizaje en determinados conceptos por parte de nuestro alumnado. Además, en él ponemos en marcha las diferentes formas con las que niños y niñas aprenden y con el que fomentamos particularmente la competencia comunicativa.

Ideas clave para una buena aplicación de la secuencia de un proyecto

Muchos de vosotros y vosotras estaréis ahora mismo inmersos en la tarea de preparar programaciones, actividades y proyectos para este nuevo curso. Para ayudaros en el proceso, repasamos en este artículo las principales claves de las tres fases de un proyecto: inicial, desarrollo y final, seguidas de algunos consejos y recordatorios para que vuestros proyectos de este año sean aún mejores que los del año pasado. ¿Empezamos? ¡Vamos allá!

La fase inicial

Como ya vimos en el artículo dedicado a la fase inicial de los proyectos: Etapa inicial de un proyecto: el punto de partida, la finalidad principal es la de preparar al alumnado para el aprendizaje. Para ello, las actividades tendrán que cumplir los siguientes requisitos:

  • Presentar el tema de forma motivadora.
  • Evaluar y activar los conocimientos previos de alumnos y alumnas.
  • Compartir objetivos de aprendizaje y criterios de evaluación.
  • Anticipar y planificar las acciones y tareas necesarias para dar respuesta a la situación inicial.

En esta primera fase, resulta interesante tener en cuenta los siguientes consejos a la hora de planificar las actividades:

  ●        Preparar algunas preguntas para iniciar un debate sobre el tema que trabajaremos en el proyecto. De esta manera, generamos interés por el tema de trabajo y, a la vez, identificamos los conocimientos previos del alumnado.

●        Presentar la rúbrica de evaluación que utilizaremos al finalizar el proyecto o utilizar una base de orientación. Estos dos instrumentos nos permitirán dar a conocer los objetivos de aprendizaje y criterios de evaluación a la vez que se anticipan las tareas que serán necesarias durante el proyecto.

También podéis leer al artículo Gamificamos el proyecto «Nuestros antepasados los romanos» para Educación Primaria como ejemplo de aplicación de estrategias de gamificación y personalización de los proyectos.

La fase de desarrollo

En el artículo Guía para llevar a cabo las tareas de investigación aprendimos que, a menudo, esta fase es la más larga del proceso de un proyecto de aprendizaje. Recordad que las actividades que proponemos en este momento tienen que ir enfocadas a:

  • Introducción de contenidos.
  • Regulación y autorregulación del aprendizaje.
  • Regulación de las estrategias.

Así pues, durante esta fase se llevarán a cabo, sobre todo, las tareas de investigación y tratamiento de la información con actividades concretas para comprobar el correcto funcionamiento del proceso. Para asegurar que todas estas actividades cumplen los requisitos anteriormente explicados, se pueden seguir los siguientes consejos:

  ●        El uso de estructuras cooperativas en este momento del proyecto, sin olvidar las actividades individuales, ayudará a fomentar el aprendizaje social, basado en la interacción entre los miembros del equipo.

●        Los organizadores gráficos pueden ser un buen soporte para trabajar la información recogida durante las tareas de investigación. Además, ayudan a desarrollar las habilidades y capacidades relacionadas con el tratamiento de la información.

●        Recordar la rúbrica o base de orientación, en caso de que hagamos uso de este tipo de instrumentos, para validar que las tareas realizadas están alineadas con la consecución de los objetivos establecidos.

La fase final

Esta fase es de síntesis. Como ya vimos en el artículo Qué actividades trabajaremos en la fase final, los requisitos que debemos tener en cuenta a la hora de diseñar las actividades en esta fase son los siguientes:

  • Presentar la resolución de la situación inicial.
  • Aplicar los nuevos aprendizajes en contextos diversos.
  • Reflexionar sobre lo que se ha aprendido y cómo se ha aprendido.

Para esta última fase de los proyectos, hay algunos consejos que es importante recordar al plantear las actividades. Algunos de ellos podrían ser:

  ●        Aprovechar la tarea de presentación de los resultados para fomentar y valorar también las habilidades comunicativas del alumnado.

●        Proponer actividades que ayuden al alumnado a reflexionar sobre su propio aprendizaje: qué he aprendido y cómo lo he aprendido.

●        Proponer algunas actividades descontextualizadas que permitan al alumnado aplicar los conocimientos adquiridos en otras situaciones.

Esperamos que con este artículo hayamos podido ayudaros a refrescar algunas ideas de cara a retomar el trabajo por proyectos para este nuevo curso. Recordad que estos consejos son orientativos y que podéis aprovecharlos tal y como os los explicamos o bien adaptarlos para que se ajusten mejor a vuestras necesidades.

Y no olvidéis que, si tenéis otras ideas y consejos que queráis compartir con otros profesores, podéis dejarlos en la sección de comentarios.

¡Buen inicio de curso a todos y todas!